Una exposición recupera el alma deportiva de Pegaso

En la tarde de ayer se inauguró oficialmente una muestra que está a caballo entre el arte, la historia y la industria. Se trata de los Pegaso de Sport y Competición, desarrollados por la marca española en los años 50 y que supusieron un hito en la automoción mundial.

Una exposición recupera el alma deportiva de Pegaso
Una exposición recupera el alma deportiva de Pegaso

Comisariada por Francesc Torres, un artista enamorado de los automóviles y la historia industrial de España, esta muestra se denomina "Memoria de un Espejismo".
Se centra en los modelos Z-102 y Z-103, legendarios supervivientes del sueño de Wilfredo Ricart, uno de los mejores ingenieros de la historia de España. Forjado en Hispano Suiza y Alfa Romeo, Ricart quiso que Pegaso, emblema del primer impulso industrial del franquismo, compitiera en todo el mundo con productos de altísima calidad.
En una España casi a oscuras, los modelos de Ricart fueron un fogonazo de vanguardia y sorprendieron a todos los aficionados del planeta. Tremendamente potentes y muy estilizados, aquellos coches compitieron de igual a igual con las máquinas de Ferrari, Alfa y Jaguar, entre otros. Sólo la falta de experiencia en competición y las dificultades logísticas de una época de miseria impidieron que inscribieran sus nombres en lo más alto de los palmarés.
Ayer, en la inauguración, Celso Fernández, piloto probador de la marca, recordaba emocionado un tiempo de ilusiones y desigual combate entre talento y dinero. Este asturiano se batió con los poderosos Ferrari y Mercedes de la época clásica de la competición y sólo las averías y la falta de interés de las autoridades españolas lastraron su brillante carrera.

Hasta el día cuatro de junio pueden ser admirados en las salas del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Si quieres saber más sobre ellos, no te pierdas este

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