Trabajadores denuncian a General Motors por acoso y discriminación

Una quincena de trabajadores de la planta de ensamblaje que General Motors tiene en Pontiac ha presentado una demanda contra la corporación en la que exige una indemnización de 7.400 millones de dólares ante su negligencia en la prevención de la discriminación y el acoso sexual en la citada factoría.

Uno de los querellantes, de raza negra, no pertenece a la plantilla de la factoría, pero se ha sumado a la acción por considerar que no fue contratado por el color de su piel.

La compañía ha negado todos los cargos que se le imputan y ha asegurado haber tratado de solucionar "un pequeño número de desafortunados incidentes" en sus instalaciones. Un portavoz ha dicho que GM ni tolera ni perdona ningún tipo de conducta discriminatoria y acoso y que, por ello, las denuncias de sus obreros pueden no ser verdad.

Sin embargo, los demandantes alegan que General Motors "intencionada o negligentemente" han permitido una atmósfera enrarecida en la fábrica y que lo que el fabricante ha definido superficialmente como "incidentes" son problemas de discriminación con un capataz de la fábrica que pertenece al grupo Ku Klux Klan. Además, varios trabajadores negros, indios estadounidenses y mexicanos han sufrido ataques tanto físicos como verbales, que recuerdan a lo sucedido el pasado año en otra planta del fabricante situada en Linden (Nueva Jersey). En aquella ocasión referida, los denunciantes alcanzaron un acuerdo con la firma, antes de acudir a los tribunales, por el que los afectados recibieron 1,25 millones de dólares.

La cantidad exigida en concepto de daños y perjuicios ha sido calculada por los abogados de la parte demandante en función de las ganancias anuales de General Motors.