Toyota Aygo

Toyota da un paso decisivo en su proceso de conquista del mercado europeo: lanza un coche para el segmento A, el de los más pequeños. Se trata del Aygo, un interesante modelo surgido de la colaboración con el grupo PSA. En Toyota quieren que este coche lleve a sus concesionarios a un público nuevo para ellos: el de la Generación Y.

Toyota Aygo
Toyota Aygo

Sobre los 3,4 metros de longitud del Aygo, los diseñadores de Toyota han dibujado una atractiva carrocería que combina elementos clásicos de la marca con formas realmente innovadoras. En nuestra opinión, este “vestido" es el más atractivo de los tres resultantes del proyecto conjunto, porque el Aygo resulta más fresco y original que C1 y 107.A simple vista, el coche recuerda un poco al Yaris, pero pronto el ojo descubre un sinfín de diferencias. Quizá la parte con más personalidad sea la zaga, que mezcla la simplicidad de líneas con una cierta complejidad en los detalles. Así, mientras los grandes trazos son limpios y esquemáticos, los matices, como los grupos ópticos, están trabajados en voluptuosas curvas que dan al coche musculatura y personalidad. Especialmente atractivos son los pilotos traseros, que llevan las lámparas encastradas en tres círculos unidos.
Y lo más sorprendente es el portón trasero, reducido al tamaño de la luneta que, además, lleva las bisagras directamente ancladas al cristal. El resultado no es muy bueno, porque el acceso al pequeño maletero es igualmente reducido y, lo peor, muy alto. El frontal, mucho más Toyota, destaca por la presencia de una especie de “nariz" que, abultada, rompe la línea delantera del capó y le da al coche un alegre aspecto sonriente.
En un afán de dotar de distinción al coche, en Toyota han querido que tanto los parachoques como los espejos y las manetas de las puertas sean del mismo color que la carrocería, algo que, efectivamente, aporta elegancia al conjunto. De paso, se resta importancia al hecho de que algunos componentes, como las propias manetas, sean diseños ya muy vistos en coches de PSA.

Quizá lo que más quebraderos de cabeza haya dado a los diseñadores sea el interior, porque no querían que el coche fuera muy pequeño por dentro. Por eso, han apurado al máximo las posibilidades que les da una batalla de 2,34 metros y han logrado un habitáculo que sorprende por lo espacioso que resulta. En las plazas delanteras hay sitio de sobra en todas las direcciones y, en las dos traseras, si los pasajeros de las anteriores no van echados muy atrás, también hay un espacio más que razonable. Incluso en altura hay un buen hueco. No se puede decir lo mismo del maletero, reducido a sólo 139 litros de capacidad. Aunque en Toyota se empeñen en recordarnos que hay otros 25 litros disponibles en diversos huecos del habitáculo, el espacio de carga apenas da para dos maletas pequeñas. Por suerte, los asientos traseros se pliegan en dos mitades, con lo que se habilita un sitio bastante mayor. Por cierto, en estos asientos traseros se incluyen los reposacabezas a partir del acabado intermedio.En cuanto a los componentes de esta peculiar cabina, hay luces y sombras. Luces para el atrevido diseño del salpicadero, que integra todos los instrumentos sobre la columna de dirección y hace que se muevan solidarios con ella.
Muy original es la introducción del cuentarrevoluciones que, al ser opcional, se puede montar aparte. Si se elige, se coloca en un reloj exento que va pegado al cuadro de instrumentos principal como si fuera una “oreja".

También hay luces en los buenos acabados que presenta todo el interior, con gomas de calidad y bien ajustadas, plásticos aceptables y una correctísima factura. Y qué decir del equipo de sonido, de serie en los dos acabados superiores, que cuenta con CD y con conexión para reproductores de MP3 o Ipods. Pero hay sombras, por ejemplo, para los asientos delanteros, que son estrechos, duros y no llevan regulación en altura ni memoria de posición. Entre lo altos que son y lo bajo que va el volante (incluso en su posición más elevada) la postura de conducción no acaba de ser buena. Y menos para conductores muy altos, que tendrán el volante casi entre las piernas.
Más sombras para las ventanillas traseras de los cinco puertas, que se abren en compás. Según Toyota, este tipo de apertura es mejor para una “correcta recirculación del aire en el habitáculo". Tampoco convence la consola del aire acondicionado. A pesar de su atractivo diseño con plástico traslúcido y retroiluminado, los mandos ofrecen un manejo torpe y poco preciso. Por cierto: los aireadores recuerdan muchísimo a los de los C3 y C2 de Citroën…
Igual de criticable es la falta de tapa para la guantera, eliminada para abrir más espacio libre y aliviar la sensación de agobio.
El aislamiento es otro apartado que no nos parece bueno del todo, pues se cuelan al interior demasiados ruidos de motor y de rodadura.

Sin embargo, observado en conjunto, y comparado con lo que hay en el mercado, el Aygo aporta un plus de distinción apoyado por la calidad de sus materiales, la buena terminación general y lo completo que es su equipamiento. Pensando en hacer que el coche sea más barato, se ha cuidado mucho el apartado de costes de propiedad. Así, se ha logrado que el Aygo esté en las categorías más baratas de los seguros, se ha abaratado el coste de los recambios y se ha reducido al mínimo el mantenimiento. Han calculado que, en los 100.000 primeros kilómetros, el tiempo medio de permanencia en el taller será de 4,2 horas. Además, lleva garantía paneuropea de tres años.La dotación de partida del Aygo, el nivel de acabado denominado también Aygo, ya es bastante interesante. Incluye elementos poco frecuentes en el segmento A, como un ABS de última generación ya preparado para hacer las funciones del ESP (todavía no está disponible, pero llegará pronto). También hay ayuda a la frenada de emergencia, airbags delanteros con desactivación del airbag de acompañante, avisador de cinturones desabrochados, preinstalación del equipo de sonido, asiento trasero abatible y rueda de repuesto convencional.
Quedan como opciones el aire acondicionado y la radio con CD y dos altavoces.Un paso más arriba está el acabado Sound, que se vuelca en el sonido y, sobre la dotación del Aygo, añade la radico con CD y seis altavoces. También aporta airbags laterales, elevalunas eléctricos, cierre centralizado con mando a distancia, tapicería exclusiva, anclajes Isofix y reposacabezas en los asientos traseros. A este nivel, sólo queda como opción el aire acondicionado.

Por encima está el acabado Sport, que añade al Sound las llantas de aleación de 14 pulgadas, los faros antiniebla delanteros y el cuentarevoluciones, que va metido en esa original “oreja" que le sale a la bitácora principal del cuadro de mandos. A este nivel se ofrecen dos packs de equipamiento que se llaman Travel y Mobility. El primero consta de un juego de maletas y bolsas, mientras que el segundo lleva un navegador desarrollado por Tom Tom.Una pieza opcional y muy interesante es el navegador Tom Tom Aygo, que este modelo estrena en exclusiva. Desarrollado por la firma Tom Tom, es un módulo bastante compacto que se monta sobre un soporte en el salpicadero. La gran ventaja que aporta es que su pantalla es táctil, con lo que resulta muy sencillo navegar por sus menús. Además, ofrece la información a través de los altavoces del coche, y lo hace con una voz clara y muy natural. La cartografía se carga en una tarjeta extraíble y, al montarlo con Toyota, se dan tres años de mapas gratis.Sobre los 3,4 metros de longitud del Aygo, los diseñadores de Toyota han dibujado una atractiva carrocería que combina elementos clásicos de la marca con formas realmente innovadoras. En nuestra opinión, este “vestido" es el más atractivo de los tres resultantes del proyecto conjunto, porque el Aygo resulta más fresco y original que C1 y 107.A simple vista, el coche recuerda un poco al Yaris, pero pronto el ojo descubre un sinfín de diferencias. Quizá la parte con más personalidad sea la zaga, que mezcla la simplicidad de líneas con una cierta complejidad en los detalles. Así, mientras los grandes trazos son limpios y esquemáticos, los matices, como los grupos ópticos, están trabajados en voluptuosas curvas que dan al coche musculatura y personalidad. Especialmente atractivos son los pilotos traseros, que llevan las lámparas encastradas en tres círculos unidos.
Y lo más sorprendente es el portón trasero, reducido al tamaño de la luneta que, además, lleva las bisagras directamente ancladas al cristal. El resultado no es muy bueno, porque el acceso al pequeño maletero es igualmente reducido y, lo peor, muy alto. El frontal, mucho más Toyota, destaca por la presencia de una especie de “nariz" que, abultada, rompe la línea delantera del capó y le da al coche un alegre aspecto sonriente.
En un afán de dotar de distinción al coche, en Toyota han querido que tanto los parachoques como los espejos y las manetas de las puertas sean del mismo color que la carrocería, algo que, efectivamente, aporta elegancia al conjunto. De paso, se resta importancia al hecho de que algunos componentes, como las propias manetas, sean diseños ya muy vistos en coches de PSA.

Quizá lo que más quebraderos de cabeza haya dado a los diseñadores sea el interior, porque no querían que el coche fuera muy pequeño por dentro. Por eso, han apurado al máximo las posibilidades que les da una batalla de 2,34 metros y han logrado un habitáculo que sorprende por lo espacioso que resulta. En las plazas delanteras hay sitio de sobra en todas las direcciones y, en las dos traseras, si los pasajeros de las anteriores no van echados muy atrás, también hay un espacio más que razonable. Incluso en altura hay un buen hueco. No se puede decir lo mismo del maletero, reducido a sólo 139 litros de capacidad. Aunque en Toyota se empeñen en recordarnos que hay otros 25 litros disponibles en diversos huecos del habitáculo, el espacio de carga apenas da para dos maletas pequeñas. Por suerte, los asientos traseros se pliegan en dos mitades, con lo que se habilita un sitio bastante mayor. Por cierto, en estos asientos traseros se incluyen los reposacabezas a partir del acabado intermedio.En cuanto a los componentes de esta peculiar cabina, hay luces y sombras. Luces para el atrevido diseño del salpicadero, que integra todos los instrumentos sobre la columna de dirección y hace que se muevan solidarios con ella.
Muy original es la introducción del cuentarrevoluciones que, al ser opcional, se puede montar aparte. Si se elige, se coloca en un reloj exento que va pegado al cuadro de instrumentos principal como si fuera una “oreja".

También hay luces en los buenos acabados que presenta todo el interior, con gomas de calidad y bien ajustadas, plásticos aceptables y una correctísima factura. Y qué decir del equipo de sonido, de serie en los dos acabados superiores, que cuenta con CD y con conexión para reproductores de MP3 o Ipods. Pero hay sombras, por ejemplo, para los asientos delanteros, que son estrechos, duros y no llevan regulación en altura ni memoria de posición. Entre lo altos que son y lo bajo que va el volante (incluso en su posición más elevada) la postura de conducción no acaba de ser buena. Y menos para conductores muy altos, que tendrán el volante casi entre las piernas.
Más sombras para las ventanillas traseras de los cinco puertas, que se abren en compás. Según Toyota, este tipo de apertura es mejor para una “correcta recirculación del aire en el habitáculo". Tampoco convence la consola del aire acondicionado. A pesar de su atractivo diseño con plástico traslúcido y retroiluminado, los mandos ofrecen un manejo torpe y poco preciso. Por cierto: los aireadores recuerdan muchísimo a los de los C3 y C2 de Citroën…
Igual de criticable es la falta de tapa para la guantera, eliminada para abrir más espacio libre y aliviar la sensación de agobio.
El aislamiento es otro apartado que no nos parece bueno del todo, pues se cuelan al interior demasiados ruidos de motor y de rodadura.

Sin embargo, observado en conjunto, y comparado con lo que hay en el mercado, el Aygo aporta un plus de distinción apoyado por la calidad de sus materiales, la buena terminación general y lo completo que es su equipamiento. Pensando en hacer que el coche sea más barato, se ha cuidado mucho el apartado de costes de propiedad. Así, se ha logrado que el Aygo esté en las categorías más baratas de los seguros, se ha abaratado el coste de los recambios y se ha reducido al mínimo el mantenimiento. Han calculado que, en los 100.000 primeros kilómetros, el tiempo medio de permanencia en el taller será de 4,2 horas. Además, lleva garantía paneuropea de tres años.La dotación de partida del Aygo, el nivel de acabado denominado también Aygo, ya es bastante interesante. Incluye elementos poco frecuentes en el segmento A, como un ABS de última generación ya preparado para hacer las funciones del ESP (todavía no está disponible, pero llegará pronto). También hay ayuda a la frenada de emergencia, airbags delanteros con desactivación del airbag de acompañante, avisador de cinturones desabrochados, preinstalación del equipo de sonido, asiento trasero abatible y rueda de repuesto convencional.
Quedan como opciones el aire acondicionado y la radio con CD y dos altavoces.Un paso más arriba está el acabado Sound, que se vuelca en el sonido y, sobre la dotación del Aygo, añade la radico con CD y seis altavoces. También aporta airbags laterales, elevalunas eléctricos, cierre centralizado con mando a distancia, tapicería exclusiva, anclajes Isofix y reposacabezas en los asientos traseros. A este nivel, sólo queda como opción el aire acondicionado.

Por encima está el acabado Sport, que añade al Sound las llantas de aleación de 14 pulgadas, los faros antiniebla delanteros y el cuentarevoluciones, que va metido en esa original “oreja" que le sale a la bitácora principal del cuadro de mandos. A este nivel se ofrecen dos packs de equipamiento que se llaman Travel y Mobility. El primero consta de un juego de maletas y bolsas, mientras que el segundo lleva un navegador desarrollado por Tom Tom.Una pieza opcional y muy interesante es el navegador Tom Tom Aygo, que este modelo estrena en exclusiva. Desarrollado por la firma Tom Tom, es un módulo bastante compacto que se monta sobre un soporte en el salpicadero. La gran ventaja que aporta es que su pantalla es táctil, con lo que resulta muy sencillo navegar por sus menús. Además, ofrece la información a través de los altavoces del coche, y lo hace con una voz clara y muy natural. La cartografía se carga en una tarjeta extraíble y, al montarlo con Toyota, se dan tres años de mapas gratis.