Todo en orden en las relaciones entre Rusia y la Opep

La Opep ya no está sola en el sector de los productores de crudo; la competencia que ha surgido a su alrededor está lista para plantar cara a sus políticas de cuotas y restricciones. Sin embargo, nadie parece estar interesado en "sacar los pies del tiesto" y se evita cualquier enfrentamiento que pudiese llevar a una no deseada "guerra de precios".

A lo largo de este año, las extracciones de Rusia han sufrido un fuerte incremento, hasta los 7,2 millones de barriles diarios (un 8,3 más que en 2001), saltándose claramente las cuotas establecidas por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), un cártel al que el país europeo no pertenece.

Con esta decisión de producir más, Rusia ha logrado situarse entre los tres principales países productores de crudo del mundo, junto con Estados Unidos y Arabia Saudí. En este trío de ases, tanto Rusia como el país árabe están en liza para conseguir ser los principales exportadores del mundo, mientras EE.UU. se lleva la palma en cuanto a ser el mayor consumidor de petróleo, hasta el punto de que exporta el 56 por ciento del crudo que consume.

En este panorama, la Opep tiene a Rusia como un importante enemigo a la hora de controlar los vaivenes de los precios del mercado petrolífero, ya que si los países miembros del cártel deciden recortar su producción para ajustarla más a la demanda y provocar un incremento en los precios, siempre se puede completar esa carencia con el crudo ruso. De hecho, es probable que Rusia esté extrayendo al máximo de su capacidad, pero con una mejora en sus instalaciones e infraestructuras pueda seguir incrementando el ritmo de su producción petrolífera.

Ante esta situación, los analistas parecían esperar un choque de colosos que provocase una guerra de precios, con la consiguiente caída del valor del crudo en los mercados internacionales. Sin embargo, desde la Opep se ha realizado un gesto de buenas intenciones con la visita del secretario general de la organización, Álvaro Silva Calderón (en la foto), al ministro de Energía ruso, Igor Yusúfov.

De este encuentro ha salido clara que ambas fuerzas petrolíferas respetarán las decisiones mutuas y que no entrarán en una guerra de precios, que sólo podría perjudicarles.

De hecho, Calderón ha declarado que "los estados soberanos actúan partiendo de sus intereses" y que "Rusia tiene una cosa concreta, y es su apuesta por un enfoque racional en cuanto a los precios del petróleo en el mundo". A estas palabras se unen las declaraciones del ministro ruso, que ha afirmado que su país está listo para cooperar con la Opep cuando sea necesario.

Historia de recortes
La Opep establece sus cuotas de extracciones según sube o baja el precio del crudo en el mundo. La finalidad de este establecimiento de cuotas es mantener el barril en unos 25 dólares. Es por ello que a finales de año, desde la Opep se negoció con otros productores independientes, como Noruega, Rusia y México, el posible recorte de sus extracciones para que el recorte de la cuota de la Opep no fuera suplido con incrementos desde los pozos de las regiones que no forman parte del cártel.

Rusia decidió dejar de extraer 150.000 barriles al día, para respaldar el control de la oferta de crudo en el mundo. Sin embargo, mientras el país europeo apoyaba la política de la Opep, muchos de los miembros de este organismo incumplen sin pudor las cuotas que se han autoimpuesto. De todas formas, la Opep está produciendo en estos momentos al ritmo más bajo desde hace 10 años.

En junio, Rusia, además de otros países independientes que habían decidido unirse a la política de recortes de la Opep, optó por regresar a su nivel normal de extracciones, lo que podría provocar un exceso de crudo en el mercado, que reduciría su precio.

De aquí, que se esperase una dura reacción desde la Opep, que, finalmente, no se ha producido.

Los precios se mantienen
Sin embargo y debido a la inestabilidad que hay en Oriente Medio el precio del crudo se mantiene en una tensa espera. Ni sube ni baja.

La crisis en Oriente Medio y la reducción de la producción iraquí están tirando hacia arriba de los precios, pero la reducción en la demanda y la situación en "stand by" de la economía estadounidense están provocando un descenso en las tarifas, lo que provoca que el crudo se mantenga sin demasiados cambios.

Las últimas noticias que hablan de la posibilidad de que el Gobierno de EE.UU. rebaje los tipos de interés, lo que daría un nuevo impulso a la economía norteamericana, han provocado un ligero repunte en los precios del "oro negro".