Tensión en la industria alemana del automóvil

El clima social en el país con la mayor industria automovilística de Europa, Alemania, se encuentra al rojo vivo. Allí, dos de los gigantes del sector, Volkswagen y Opel, han pedido a sus trabajadores la congelación de salarios. Los sindicatos se niegan y la tensión crece por momentos.

El sector automovilístico alemán se tambalea
El sector automovilístico alemán se tambalea

No marchan bien las cosas en la industria automovilística alemana. Las ventas caen y comienzan a aflorar los planes de reducción de costes. La peor parte se la llevaron hace unas semanas los trabajadores de DaimlerChrsyler. La empresa amenazó incluso con trasladar la producción de las fábricas si no se reducían los costes laborales. El conflicto fue tan grave que obligó al canciller Schroeder a mediar en las negociaciones. Pues bien, ahora son Volkswagen y Opel las que “calientan" nuevamente el sector.En una estrategia que empieza a ser habitual, los directivos de Volkswagen han ofrecido ya congelar sus salarios para animar al resto de los empleados a secundar el plan de austeridad que quiere poner en marcha la empresa. Sin embargo, el poderoso sindicato alemán IG Metall ha rechazado la iniciativa alegando que se trata “de un movimiento táctico de distracción". “Las congelaciones hacia arriba, con sueldos elevados, no son iguales que las congelaciones hacia abajo", ha señalado Hartmut Meine, director local de la central.La dirección de la empresa exige a sus 103.000 empleados de las fábricas de Alemania occidental una congelación salarial durante los próximos dos años, mientras que IG Metall pide un incremento del sueldo de aproximadamente un 4 por ciento.No mucho más tranquila está la situación en Opel, la filial europea del poderoso grupo General Motors. Ayer mismo, la empresa confirmó en Alemania sus planes para congelar los salarios de sus empleados en las plantas de Rüsselsheim, Kaiserlautern y Bochum hasta 2009. Y esto no es lo peor. En un documento interno filtrado al diario sensacionalista Bild, Opel asegura que propondrá a sus trabajadores una prolongación de la jornada laboral de 35 a 40 horas semanales sin compensación económica alguna. También plantea la supresión de algunos complementos salariales y el pago de las horas extras. A cambio de este programa, la firma alemana se compromete a garantizar los puestos de trabajo de los 32.000 empleados de estas tres fábricas hasta, al menos, el año 2010.Este método de actuación ha sido justificado incluso por el propio canciller alemán, Gerhard Schroeder, al que muchos acusan de ponerse al lado de los empresarios. Schroeder respalda la intención de las marcas de aumentar la jornada laboral a cambio del mismo salario. “Aquél que quiera cavar trincheras ideológicas sobre las teóricas 35 horas desestabilizará a la gente y perjudicará la economía", ha asegurado en el diario Financial Times Deutschland.Por otra parte, la alianza entre el fabricante automovilístico germano-estadounidense DaimlerChrysler y el japonés Mitsubishi parece haber entrado en una crisis que puede reducir notablemente la colaboración entre ambas empresas. De momento, fuentes de DC han asegurado desconocer que Mitsubishi quiera limitar sus proyectos conjuntos en manufactura, compra de componentes y distribución, tal y como aseguró el diario japonés “Nihon Keizai". El porcentaje de participación de DaimlerChrysler en Mitsubishi Motors ha caído del 37 por ciento a cerca del 20 por ciento desde el pasado mes de abril, según el fabricante japonés.