Tensión en el mercado petrolífero tras el boicot iraquí

Irak se ha cansado de aguantar humillaciones occidentales. La ONU no ha prorrogado más que por un mes el programa de "Petróleo por alimentos" que permite al régimen de Bagdag vender parte de su crudo a cambio de invertir el dinero sólo en alimentos y medicinas. Irak quería que este programa fuera eliminado y las sanciones levantadas; en protesta, ha suspendido sus exportaciones de petróleo. Desde hoy, dos millones y medio de barriles de crudo salen del mercado en plena crisis de precios.

Recién abierta la sesión de la bolsa londinense, el oro negro ya se revaloriza en medio dólar por barril. Las peores previsiones de los más pesimistas observadores se cumplen de forma implacable.
Todo está en contra del consumidor: el crudo ya cuesta mucho desde hace unas semanas y las petroleras responden a este incremento de costes elevando sus tarifas. Además, la llegada del verano en el hemisferio norte, el industrializado, hace que el consumo de gasolina y gasóleo se dispare por el mayor número de desplazamientos. Con la subida del consumo sube la demanda y, con ambos, los precios. Es inevitable.
Ahora, con el boicot iraquí, dos millones y medio de barriles diarios, el cinco por ciento del consumo mundial, salen de la circulación, con lo que las petroleras tendrán menos reservas y los corros de intercambio menos producto. El petróleo se encarece de forma imparable.
Los iraquíes no han tolerado que la ONU debata el futuro de su petróleo sin contar con ellos. Naciones Unidas discute un programa denominado "sanciones selectivas" para sustituir al de "Petróleo por alimentos". Irak quiere que se acabe de una vez un embargo que ya dura diez años.
Arabia Saudí, siempre al quite para socorrer a Estados Unidos, se ha apresurado a decir que cubrirá la delación iraquí. Aun así, la alarma ya suena en las bolsas de Londres y Nueva York.

La Opep no se mueve
A la espera de la reunión que celebrará en Viena mañana martes, la Opep ha insistido en decir que no aumentará su producción, con lo que seguirá en su cuota actual de producción, un nivel que mantiene altos los precios.
En su línea de protesta, Bagdag enviará al encuentro de Viena una delegación de bajo rango. El gobierno de Saddam deja así claro que no está dispuesto a apoyar ninguna medida condescendiente con los países occidentales.
A los ojos de muchos observadores, la Opep pierde una buena ocasión para fortalecer su posición en el mercado. Logrará precios altos, sí, pero debilita su credibilidad al no ser capaz de apoyar a Occidente aprobando un incremento de producción que calme la marejada de los mercados.
A largo plazo, los países productores tiran piedras contra sus tejados, porque los consumidores se vuelven hacia cuencas petrolíferas menos rentables que, con la carestía, pasan a ser interesantes. También fuerzan el ritmo en la investigación y desarrollo de fuentes de energía alternativas al petróleo.

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