Suben la gasolina y el gasóleo

En lo que va de año, el litro de gasolina ha subido una media de cinco céntimos de euro, mientras que el de gasóleo se ha encarecido en unos tres céntimos por término medio. La carestía del petróleo está detrás de estas subidas.

Que los precios estén tan altos sólo es culpa de una cosa: el petróleo. El “oro negro" anda estos días disparado por culpa de la persistente ola de frío que viven Europa y Estados Unidos. Las bajas temperaturas hacen que se dispare el consumo de gasóleo para calefacción y, con él, el de petróleo.Así las cosas, el barril de crudo cerró ayer en Nueva York a 51 dólares, 0,26 dólares por encima de lo que costaba un día antes. Por su parte, en Londres, el Brent de referencia para Europa se situó en 50 dólares por bidón, un precio impresionante para los niveles habituales. En sólo tres semanas, el petróleo que se negocia en Londres se ha encarecido casi un 16 por ciento.

Por su parte, el precio medio de la Opep, el conocido como “cesta Opep", se ha situado también en valores muy elevados: una media de 45,24 dólares por barril.
Este precio de la Opep, que resume siete de los principales crudos que vende el cártel petrolero, es muy preocupante, porque indica que la carestía es generalizada y que, de momento, será larga. Pero, peor aún, estos niveles de precios se dan cuando la Opep bombea petróleo prácticamente al máximo de su capacidad instalada. Esto quiere decir que su capacidad para influir sobre los precios aumentando o disminuyendo la oferta es cada vez menor. Esta realidad aterra a los analistas, que temen que la Opep pierda el control de los mercados.

Para evitarlo, el cártel de productores se ha planteado la creación de una nueva “cesta de precios" en la que habrá crudos ligeros y pesados, lo que dará como resultado un “mix" más equilibrado y, por tanto, más barato. Quieren, de esa forma, rebajar su índice de precios hasta el entorno de los 35 dólares. Casualmente, la Opep también trabaja en la adopción de una nueva banda de seguridad de precios que estaría entre los 28 y los 38 dólares por barril. Esta “banda de seguridad" le servirá a la Opep para controlar mejor los mercados y la producción, añadiendo crudo cuando las tarifas rebasen el tope y retirándolo cuando baje del límite inferior. Las gasolineras españolas han reabierto una vieja polémica: se oponen a que las cooperativas de consumos propios (como las agrícolas o de transportistas) puedan vender el combustible que compran para autoabastecimiento a terceros particulares.
El Gobierno presentó el pasado viernes un plan de dinamización del sector de los hidrocarburos en el que se contemplaba esta posibilidad para las cooperativas. Los gasolineros creen que esto es “una barbaridad", pues los surtidores de las cooperativas no cumplen con las medidas de seguridad que se exigen a las estaciones de servicio. La polémica es añeja.