Si bebes, conduce

La firma sueca Volvo ha solicitado a sus autoridades experimentar nuevas técnicas para la prevención de accidentes de tráfico con conductores ebrios

Si bebes, conduce
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Conducir borracho ya no es un problema; es más, es lo que ha reclamado el fabricante de automóviles Volvo a las autoridades de Suecia.Lo que a priori parece un ejercicio de surrealismo no encierra más que un programa piloto para desarrollar nuevas técnicas de prevención de accidentes de tráfico que pretende desarrollar la firma sueca. Y además –obvio- éstas se realizarían en un circuito cerrado y bajo las más estrictas medidas de seguridad. El objetivo no es otro que desarrollar sistemas técnicos que puedan dar la voz de alarma cuando un conductor ebrio no reacciona como debiera. Este sistema, bautizado como Volvo Co-Driver, ya se ha estudiado en un modelo experimental de nombre 3CC, y no sólo advierte del posible peligro al estar bajo los efectos de sustancias narcotizantes como el alcohol u otras drogas, cansado, o enfermo, sino que puede incluso llegar a asumir el control del vehículo, aunque Volvo no ha esclarecido de qué forma funciona en la realidad.De momento, la compañía ha solicitado al Gobierno poder ensayar en las pistas que poseen al norte de Gotemburgo –siempre de una forma controlada y, se insiste, bajo unas extremadas normas de seguridad- . De darse luz verde al asunto, sería la primera vez que conducir con un exceso de alcohol en la sangre formaría parte de lo legal.Y es que más allá de la broma fácil, el uso del alcohol como una energía alternativa ya es toda una realidad. De unos años a esta parte, los fabricantes de coches han ido apostando por el desarrollo de opciones de consumo alternativas. No sólo por las evidentes consecuencias medioambientales debido al exceso de emisiones de CO2, sino también debido a la excesiva dependencia que los países de la Unión Europea tienen del petróleo, una dependencia que, inexorablemente, va en aumento constante. De seguir así, no sólo en pocas décadas dejarían de existir reservas suficientes para atender toda la demanda, sino que en los últimos tiempos se contempla el añadido de una cuestión fundamentalmente delicada: y es que más de dos tercios de las reservas mundiales del llamado ‘oro negro’ se encuentran en Oriente Próximo. De ese modo, algunos fabricantes se han puesto a la búsqueda de soluciones eficientes. Sirva de ejemplo Suecia. El país nórdico ha impulsado la fabricación de coches que puedan circular con una combinación de gasolina y etanol –un alcohol que compensa las emisiones del dióxido de carbono al ser quemado-, cuyo porcentaje en la mezcla puede llegar a ser de hasta el 85 por ciento. Para ello ha establecido ayudas económicas y exenciones fiscales, con un excelente resultado en poco tiempo.En la actualidad, una de cada cuatro gasolineras suecas disponen de surtidores para este tipo de combustible, y en breve se prevé que las ventas de este tipo de automóviles lleguen a ser del 15 por ciento.Además, se da la circunstancia de que estos alcoholes pueden extraerse de un sinfín de materias primas naturales, como la madera o la caña de azúcar.Mientras que en España es todavía una realidad lejana, Suecia ya ha alcanzado un 80 por ciento de ventas tres años después de que Ford sacase a la calle su modelo Flexi-Fuel, un prototipo que funciona con esta mezcla. Por su parte, las marcas Volvo y Saab se han puesto a la carrera tras la multinacional americana.