Serviá, líder en coches y Esteve, ganador en motos

La séptima etapa de la carrera más dura del mundo ha deparado el ascenso de Josép María Serviá al liderato de la prueba. El catalán ha sido segundo, por detrás del japonés Masuoka. Sin embargo, una penalización de una hora a Schlesser le ha llevado a la primera plaza de la general. Isidre Esteve, por su parte, se libró de otra sanción y se llevó la etapa en motos.

Serviá,  líder en coches y Esteve, ganador en motos
Serviá, líder en coches y Esteve, ganador en motos

Schlesser, que sólo ha podido ser cuarto después de pinchar en el kilómetro 134 de la especial, vulneró el reglamento de la prueba. Según las primeras informaciones, el francés fue empujado por Serviá después de que su coche se parase en el punto de control número dos, algo que prohíbe el reglamento.
Finalmente fue sancionado y se le impuso castigo de una hora de penalización, con lo que la primera plaza del rally ha quedado expedita para Serviá. El catalán está haciendo un rally magistral, dando muestras de ser uno de los mejores conocedores de la carrera, además de un magnífico navegante. Hoy sólo se le ha resistido el Mitsubishi del japonés Masuoka, otro de los grandes animadores de esta edición del Dakar,

Esteve triunfa en motos
En motos también ha habido polémica. El primero en cruzar la meta fue el catalán Isidre Esteve, de KTM, pero se le impuso una sanción de ocho minutos por retrasarse al pasar el control final, con lo que la etapa quedaba en manos del italiano Meoni, también de KTM. Finalmente los jueces rectificaron y retiraron la penalización, con lo que Esteve puede cantar su primer triunfo en este Dakar. Tras él queda entonces Meoni, seguido de Jordi Arcarons. El líder sigue siendo Sainct, con Nani Roma en la tercera plaza a siete minutos y trece segundos.
Entre los participantes españoles se han retirado hoy Enric Palacios y Ñaki Bosch, con averías en la suspensión de su coche.

Sin incidentes militares
La etapa, entre Goulimine y Smara, tenía 420 kilómetros contra el reloj. La ciudad donde está la meta, Smara, es una especie de santuario para los saharauis, el pueblo del Sahara que reclama la retirada de Marruecos de su territorio. El reino marroquí invadió el antiguo Sahara Occidental Español en 1975, desplazando a los saharauis a campamentos de refugiados en Argelia.
Su guerrilla, el Frente Polisario, ha amenazado con desatar una ofensiva militar contra Marruecos si el rally cruza su territorio, protestando así por el "olvido" de los organizadores, que no han contado con sus autoridades para cruzar el Sahara.
Hasta anoche flotó la posibilidad de suspender la etapa, pero Auriol, el director del rally, decidió ser valiente y seguir adelante, alegando que la carrera no tiene ninguna vinculación política y es una prueba deportiva y pacífica. También se disculpó por no haber negociado con los saharauis. Quien sí lo hace, y a toda velocidad, es el responsable de relaciones externas del raid. En su mediación puede estar el que la caravana cruce el Sahara en paz.
Sin embargo, los guerrilleros se juegan su credibilidad y están dispuestos a todo en un terreno en el que nunca han sido derrotados. "Recurriremos a las armas para defender el proyecto de autodeterminación; retomaremos las armas en todos los frentes contra las fuerzas marroquíes de ocupación", declaró el presidente de la autoproclamada República Arabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Abdelaziz.
Mañana, con 628 kilómetros por delante, los participantes llegarán Ghallaouiya, en Mauritania. El peligro de los saharauis habrá quedado atrás, pero hay 619 kilómetros de aterradora cronometrada por el desierto donde se pondrá a prueba la capacidad de navegación de cada uno. Los GPS serán la estrella del día.
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