Según el director general de Acesa, los peajes deben instaurarse también en las autovías

Salvador Alemany, consejero director general de la concesionaria de autopistas Acesa, ha reconocido que los peajes son una fuente de agravios y reclama un modelo estable para cerrar el debate sobre la gratuidad de las vías.

En opinión de Alemany, en España debería adoptarse un modelo homogéneo a la hora de aplicar tarifas: "el criterio debe ser el mismo para todos los ciudadanos, vivan donde vivan. Esto puede significar la instauración de peajes en autovías que hoy no los tienen y reducirlos en algunas que los tienen".

Actualmente, en nuestro país no existe un modelo armónico respecto a las vías de gran capacidad, lo que genera desequilibrios territoriales (mientras unos ciudadanos van por carretera gratis, otros tienen que pagar). En opinión del director general de Acesa, una autopista "es un servicio público, como lo es el transporte colectivo o el teléfono. Una autopista de peaje tiene sentido en la medida en que todos los ciudadanos son tratados del mismo modo".

Alemany expuso sus propuestas la semana pasada en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, donde planteó un modelo que exigiría, en primer lugar, que los grupos políticos alcanzaran un consenso para definirlo y aplicarlo. "Una vez vistas las diferencias entre la situación actual y el modelo acordado, se deberá diseñar una transición. Eso requerirá tiempo y, probablemente, algunos fondos de la Administración". Asimismo, el responsable de Atesa añadió que su propuesta "puede resultar utópica, pero también es utópico e ineficaz seguir en la situación actual, en un marco que no es entendido ni aceptado por todos."

La justificación del pago en las autovías viene dada, según Alemany, por la creciente necesidad de infraestructuras viarias. La movilidad en la Unión Europea será en 2010 el doble que la que existía en 1995 y la tasa de motorización en España "es de 459 vehículos por cada 1.000 habitantes, cuando el promedio europeo es de 528 coches. La movilidad crece una vez y media más que el Producto Interior Bruto y los recursos públicos no podrían responder a esta demanda", por lo que es lógico inclinarse hacia las autopistas de peaje. "La tendencia general en Europa son las autopistas de pago. Esto es así debido a las limitaciones presupuestarias derivadas del tratado de Maastrich. A medio plazo, las autopistas europeas van a ser de peaje. Las nuevas infraestructuras se tendrán que hacer contando con la iniciativa privada".

Algunas excepciones
No todas las vías de gran capacidad están incluidas en la propuesta de Acesa, que contempla algunos casos en los que no debería pagarse por la utilización de autopistas o autovías, como los cinturones orbitales de las grandes ciudades, utilizados para evitar el paso por las urbes, o aquellas usadas "cuando no hay transporte público suficiente ni alternativa capaz de acoger el tráfico de corto recorrido".

Alemany propone que "quizá la Administración debería subvencionar el uso de la autopista en estos casos. En los demás, las vías de alta capacidad deben acabar siendo de pago".

Ante la propuesta de algunos sectores, que sugieren que las concesionarias deberían destinar sus beneficios extra a rebajar peajes, Alemany respondió que "algunas empresas ganan dinero y otras no. Hay un contrato concesional, de riesgo, y no se puede, en ningún modo, cambiar sobre la marcha esta situación. La mayoría de concesionarias cotizan en bolsa y no se pueden cambiar las reglas del juego a los 60.000 accionistas".