Seat se echa a la calle

El personal de Seat secundó masivamente la huelga convocada ayer en los centros de trabajo de Barcelona. Más de 15.000 trabajadores se echaron a la calle para reivindicar garantías para sus trabajos, amenazados por un Expediente de Regulación de Empleo. Piden que la Administración interceda en el conflicto.

Sin incidentes mayores (excepto el lanzamiento de algún objeto contra la fachada de la Generalitat, que se saldó con un fotógrafo herido leve por botellazo), pero con contundencia, los trabajadores de las fábricas de Martorell y de la Zona Franca, ambas en las afueras de Barcelona, salieron ayer a las calles de la ciudad Condal para protestar contra el ERE planteado por la empresa.
Según los organizadores, al menos 15.000 trabajadores recorrieron el centro de Barcelona esgrimiendo pancartas y eslóganes contra la Dirección de Seat. Aseguran que no hay motivo para los despidos (1.346 bajas ha anunciado la empresa) y piden planes de futuro viables y seguros.

La manifestación fue el acto central de la jornada de huelga total convocada por los sindicatos para las instalaciones fabriles de Seat. El paro empezó con el turno que debería haber entrado a trabajar en la noche del miércoles y acabó anoche. Según los sindicatos, el seguimiento de la huelga ha sido total. La Dirección de Seat lo confirma, aunque subraya que se han mantenido los servicios mínimos. Aun así, entre 1.700 y 1.800 coches, la producción diaria de las fábricas, dejaron de montarse ayer.Desde Seat se reconoce el derecho a la huelga de su plantilla, pero también se señala que este tipo de medidas “no ayuda" a la negociación que mantienen Dirección y sindicatos.Ambas partes se han citado para el próximo martes, día en que empezarán a negociar las condiciones del ERE, que afecta a 913 trabajadores de Martorell, 385 de la Zona Franca y 48 del Almacén de Recambios. Además, se espera también el despido de 55 miembros del personal directivo de Seat.La negociación deberá servir para acordar qué trabajadores se van y en qué condiciones de idemnización. Seat ha ofrecido el mínimo: 20 días de sueldo por año trabajado. Cabe, claro, la posibilidad de que, en el curso de las conversaciones, los sindicatos ofrezcan un plan de flexibilización a la compañía, lo que serviría para desbloquear el conflicto y eliminar el Expediente de Regulación. Sin embargo, Seat sólo parece aceptar un plan que pase por reducir jornada laboral y, por ende, sueldos, una solución que los sindicatos se niegan a aceptar.

Como se sabe, la bajada de ventas ha hecho que a Seat le sobre capacidad instalada, con lo que debe reducir su plantilla, o, al menos, su coste salarial. Aseguran que con estos recortes se ahorrarán unos 50 millones de euros al año, lo que devolverá a la compañía a los beneficios en 2007.
Para enderezar el rumbo, además de los despidos, Seat Ante centrará sus movimientos en tres direcciones. En primer lugar, fabricará menos coches, pero éstos serán más caros y contarán con una importante carga de diseño y deportividad. Además, ahorrará costes en la compra de componentes. Por último, ajustará su estructura al volumen de producción y ventas previsto. Así, alcanzará una rentabilidad sobre la inversión del nueve por ciento. Durante sus reivindicaciones, los trabajadores pidieron que Pascual Maragall, presidente de la Generalitat, su consellería de Trabajo y el Ministerio de Trabajo del Gobierno de España tomen cartas en el asunto.El presidente catalán no se hizo esperar y ayer mismo recogió el guante al prometer “larga vida" para Seat. Para Maragall, que habló del conflicto en el Parlament, su prioridad ahora es “velar" para que el futuro de la firma no “corra riesgos". Asegura que “estará encima" del grupo Volkswagen (propietario de Seat) para asegurar esa larga vida que promete.

Maragalla también ha recordado que la Generalitat “asume sus responsabilidad en todo momento". Ha prometido, además, que se reunirá con los sindicatos para estudiar la situación e, incluso, no descarta un viaje a Alemania para reunirse con la dirección de Volkswagen.

Desde la oposición, CIU ha acusado a Maragalla de “falta de sensibilidad" por no haber recibido de inmediato a los trabajadores.

En UGT, uno de los sindicatos mayoritarios en Seat, el caso ha llegado a las máximas esferas. Su secretario general, Cándido Méndez, ha señalado que el problema de Seat no es de costes laborales, sino de reforzamiento de los panes internos de Volkswagen, que está rediseñando la imagen de sus marcas. “Tiene más que relación con un ajuste de capacidad laboral que con un problema de deslocalización", señaló el dirigente quitando cierto hierro al asunto.

"Cambio de actitud en la Dirección Seat", así definen los principales sindicatos que trabajan en la marca de origen español ante la primera reunión de trabajo que se ha celebrado hoy con un inspector de trabajo delante.
Este mediador ha sido asignado por la Autoridad de Trabajo de la Generalitat y se trata de Javier Suquía, que ya medió en las negociaciones de uno de los convenios de comienzos de los 90 también en esta empresa automovilística.
Durante la primera reunión ambas partes han ofrecido las soluciones que cada una de ellas ha elaborado para dar salida al conflicto.

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