Se suspende el Salón de Turín

La industria no está para muchos festejos. En medio de la recesión que vive el mundo el automóvil, el veterano Salón de Turín se antojaba un gasto un tanto desproporcionado para muchas marcas. Al final, ante las numerosas deserciones, la organización ha decidido suspender la cita.

Se suspende el Salón de Turín
Se suspende el Salón de Turín

De las 32 empresas que fabrican, venden o importan coches en Italia, sólo 8 habían confirmado su presencia en un Salón que debería empezar el próximo 25 de abril en las instalaciones feriales de Lingotto.

Las marcas han echado cuentas y han sacado conclusiones: no merece la pena exponer en el Salón, porque no es rentable en la situación que atraviesa el mercado.

La noticia ha caído como una bomba en una ciudad que vive por y para el automóvil. Allí tiene su sede Fiat y es una de las mecas mundiales de la automoción.

Toda Italia se ha sorprendido ante el anuncio y lo ha tomado como un síntoma inequívoco de que la crisis del sector se agrava peligrosamente. Los sindicatos, alarmados, se han apresurado a señalar que los 32.000 puestos de trabajo que Fiat da en Turín están en peligro.

Lo cierto es que desde la Segunda Guerra Mundial nunca se había dejado de celebrar este histórico Salón. La de 2002 sería su 69 edición y estrenaría el nombre de Autonext, subrayando la vocación del Salón de refundarse a sí mismo con un papel nuevo en el sector.

Ferrari, Lamborghini, Alfa Romeo... Las más prestigiosas firmas italianas (y de otros países) aprovechaban este suntuoso certamen para mostrar sus últimas creaciones. En él vieron los flashes de las cámaras por primera vez coches como el Alfa 147, el Ferrari Testarossa, o el elegante Pininfarina Dardo.