Se retrasa el acuerdo automovilístico entre Brasil y Argentina

Dentro del tratado del Mercosur, Brasil y Argentina suscribieron en su día un pacto bilateral para definir las relaciones entre sus respectivas industrias automovilísticas. Pendiente de renovación, este importante acuerdo se retrasa ahora por "cuestiones técnicas".

Según Sergio Amaral, ministro de Desarrollo, Industria y Comercio de Brasil, una serie de complicaciones que pasan por "una revisión jurídica" del convenio bilateral es la culpable de este último retraso.

El convenio permitirá la definición de nuevas cuotas a la entrada de automóviles argentinos en el mercado brasileño. En principio, los términos del pacto beneficiaban claramente a Argentina, donde la crisis ha hundido las ventas internas y, con la devaluación de su moneda, resulta un exportador barato. En teoría, los problemas técnicos afectan a la cuantía de las sanciones para los excesos de cuota.

Sin embargo, lo cierto es que en el fondo de los retrasos está el problema de la devaluación. El desequilibrio perjudica claramente a Brasil, pues sus exportaciones hacia Argentina se ven lastradas por la debilidad del peso.

Al ser los dos únicos países fabricantes de la zona, y ante la inminente entrada en vigor de la liberalización del sector del automóvil en Mercosur, pensada para 2005-2006, es necesario que sus relaciones sean muy equilibradas, a fin de que no se produzcan desigualdades.

Según Sergio Amaral, ministro de Desarrollo, Industria y Comercio de Brasil, una serie de complicaciones que pasan por "una revisión jurídica" del convenio bilateral es la culpable de este último retraso.

El convenio permitirá la definición de nuevas cuotas a la entrada de automóviles argentinos en el mercado brasileño. En principio, los términos del pacto beneficiaban claramente a Argentina, donde la crisis ha hundido las ventas internas y, con la devaluación de su moneda, resulta un exportador barato. En teoría, los problemas técnicos afectan a la cuantía de las sanciones para los excesos de cuota.

Sin embargo, lo cierto es que en el fondo de los retrasos está el problema de la devaluación. El desequilibrio perjudica claramente a Brasil, pues sus exportaciones hacia Argentina se ven lastradas por la debilidad del peso.

Al ser los dos únicos países fabricantes de la zona, y ante la inminente entrada en vigor de la liberalización del sector del automóvil en Mercosur, pensada para 2005-2006, es necesario que sus relaciones sean muy equilibradas, a fin de que no se produzcan desigualdades.