Se presenta un sistema que avisa al conductor de las distracciones

El Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) ha desarrollado un sistema que detecta la pérdida de atención de los conductores. Aunque, en un principio, el dispositivo (llamado "Copiloto Tecnológico") ha sido pensado para los conductores de autobuses y camiones, más adelante podría adaptarse a los turismos.

Los accidentes de tráfico provocados por las distracciones o el sueño al volante pueden pasar a la historia con la implantación del "Copiloto Tecnológico", un proyecto español desarrollado por el INTA que pretende evitar la pérdida progresiva de atención por parte de los conductores.

El sistema, que funciona con tecnología ya existente aplicada a la conducción, se basa en dos puntos de vigilancia. El primero de ellos recoge la trayectoria del vehículo y estudia el "zigzag" que sigue. Todos los conductores suelen circular trazando leves "eses", que se hacen más acusadas a medida que el automovilista pierde la concentración. Así, la tendencia creciente de este movimiento indicará fatiga.

El "Copiloto Tecnológico" también vigila la atención que se presta a los agentes exteriores. Unos sensores desarrollados por el INTA detectan cómo responde el conductor a las señales externas. A medida que se pierde atención, el sistema elabora un cálculo de comportamiento y evalúa cuánto falta para que la persona al volante alcance el "umbral de atención crítica", es decir, el momento en el que la falta de concentración puede llevar a una situación de riesgo.

Para evitar llegar a este extremo, el dispositivo comenzará a avisar al conductor 20 minutos antes de que se alcance el punto crítico. Al principio, accionará la señal de emergencia en el cuadro de mandos, para pasar después a una advertencia sonora. Si el conductor no reacciona, este sistema puede llegar a reducir la velocidad del vehículo de forma automática y gradual. El "Copiloto Tecnológico" también puede provocar que el coche de tirones y que el volante vibre e, incluso, podría mover la dirección para evitar que el automóvil se salga de la vía.

Ricardo Chicharro, director del proyecto, anunció ayer que las pruebas con el nuevo dispositivo –pensado inicialmente para los profesionales del transporte- comenzarán en el mes de mayo. Así, 25 conductores de autobuses realizarán 50.000 kilómetros sobre la pista de pruebas del INTA, circulando en todas las condiciones posibles (día, noche, lluvia, sol o tras una comida copiosa), excepto una: que el conductor haya ingerido alcohol.

Si los resultados son satisfactorios, el "Copiloto Tecnológico" comenzará a instalarse en autobuses y camiones de mercancías. Además, si la evolución es positiva, Chicharro anunció que podría adaptarse también a los turismos (su precio de venta, si llegara a comercializarse, no superaría los 1.200 euros), aunque teniendo en cuenta una limitación: el sistema está pensado sólo para la circulación en carretera, pues conducir por ciudad es muy distinto.

El "Copiloto Tecnológico" cuenta con el respaldo de la Dirección General de Tráfico (cuyo director, Carlos Muñoz Repiso, recordó ayer que un 25 por ciento de los accidentes registrados el año pasado fueron ocasionados por la distracción y el cansancio) y en él también participan entidades privadas, como la consultora Consultrans o la empresa de transporte de personas Alsa Enatcar.

Este proyecto es el primero de un acuerdo marco firmado ayer entre el INTA y la Dirección General de Tráfico, que tendrá una vigencia de cuatro años. Su objetivo es profundizar en la adaptación de los conductores a las nuevas tecnologías introducidas en los coches -ABS, ESP- y su influencia en el comportamiento del automovilista.