Santana vuelve a la "normalidad"

Tras casi un año de negociaciones, a veces no muy amistosas, la factoría de Santana Motor de Linares está a punto de culminar su discutido expediente de regulación de empleo. La fábrica jienense ha suprimido 451 puestos de trabajo y se enfrenta a la misión de montar el nuevo Aníbal, un todo terreno que podría tener un uso militar.

Santana vuelve a la "normalidad"
Santana vuelve a la "normalidad"

Las aguas parecen volver a su cauce en Santana o, al menos, así lo cree su principal accionista. El presidente del Instituto de Fomento de Andalucía (IFA), Antonio Fernández, ha destacado la normalización del proceso productivo en la factoría.

Según Fernández, el IFA ha cumplido "todos y cada uno de los compromisos adquiridos en su día" para sacar adelante la factoría, algo que no puede decir el Gobierno central. Fernández asegura que el equipo de Aznar "no ha soltado hasta el momento ni una sola peseta, ni para las ayudas a las prejubilaciones, ni para el plan industrial".

Esta situación resulta todo un agravio, ya que no es de recibo, como asegura Fernández, que "todos los españoles paguemos de nuestro bolsillo el acuerdo alcanzado para los trabajadores de Sintel, mientras que para los de Santana no hay ni una sola peseta".

Eso sí, el nuevo Aníbal podía llegar con un pan debajo del brazo. Este todo terreno, diseñado y fabricado en exclusiva en Linares, podría ser adquirido por los ministerios de Defensa e Interior para su uso en el ejército y en los cuerpos de seguridad del Estado. Para ello deberá ganar un concurso público, de ahí que se le esté sometiendo a numerosas pruebas de homologación.

Para Fernández, en caso de que se logre ganar la adjudicación, ésta no debe ser entendida como una ayuda gratuita del Gobierno central, ya que se habrá conseguido después de "mucho trabajo y esfuerzo".