Santana se cubre las espaldas

Las aguas tranquilas no llegan a la única planta automovilística que existe en toda Andalucía. Los gobiernos central y autonómico todavía no han concretado sus inversiones en Santana Motor y el yen sigue arrastrando las cuentas de la compañía. Desde la planta linarense se ha optado por el escepticismo y han decidido reducir su capital en más de 8.000 millones de pesetas.

Desde la Junta de Andalucía, principal accionista de Santana, se pide calma ante el tijeretazo acordado ayer. El consejero andaluz de Empleo, José Antonio Viera, ha declarado que la reducción de capital de 8.485 millones de pesetas es "necesaria para evitar circunstancias adversas".
Para este consejero, la factoría vive en un período de incertidumbre, ya que su futuro depende de la ayuda externa, pero el Gobierno central todavía no ha aclarado "cuánto dinero va a poner encima de la mesa".
Los sindicatos aseguran que estos recortes son una mera operación de maquillaje. Según UGT, la reducción de capital es una maniobra para enjugar pérdidas. Mientras, la junta de accionistas asegura que, aunque en líneas generales el tema de personal "está cerrado" con la reducción de un 62 por ciento de la plantilla (medida aprobada el pasado 19 de febrero), hay "incertidumbre fuera de lo que es la gestión de la empresa".
Durante el año pasado, Santana cosechó unas pérdidas superiores a los 7.000 millones de pesetas. La compañía y la Junta aseguran que, por ahora, el "mercado está respondiendo bien", pero la dependencia de esta planta de Suzuki a la evolución del yen abre cierto margen de incertidumbre.
Por otra parte, el Gobierno central, al que el equipo de Chaves solicitó ayuda en la cofinanciación de la factoría andaluza, no ha puesto las cartas sobre la mesa. Se estima que Santana necesita una inyección económica de 40.000 millones de pesetas para abandonar la época de vacas flacas, pero las ayudas económicas no llegan a concretarse.

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