Santana: privatización o cierre

En los últimos cinco años, Santana Motors ha vivido con la espada del cierre sobre su cabeza, pero ahora esta amenaza puede estar más cercana. La Junta de Andalucía, propietaria de la compañía, ha anunciado que, si en septiembre no se ultima la venta de algunas secciones, la factoría de Suzuki en Linares deberá cerrar sus puertas.

Santana: privatización o cierre
Santana: privatización o cierre

Sobre la mesa de la Junta de Andalucía, figuran desde hace varias semanas los acuerdos de venta de parte de Santana Motors. Estos contratos sólo necesitan el visto bueno de los sindicatos, pero los 1.650 trabajadores de la compañía no las tienen todas consigo.

Las negociaciones de los empleados con el equipo de Chaves y con la dirección de la compañía nunca han sido fluidas. Ahora la Junta anuncia que, si en septiembre no se ha privatizado parte de la empresa, no habrá más remedio que cerrarla.

Para los trabajadores este ultimátum no es nuevo, llevan con la amenaza del cierre desde 1995, por lo que ya han advertido que no aceptarán "chantajes" a la hora de ratificar ningún acuerdo.

Eso sí, la Junta de Andalucía no tiene mucho margen de maniobra: el Gobierno central no secunda sus decisiones, la Unión Europea le ha prohibido dar más financiación a Santana y la compañía vive sometida a los vaivenes del yen y ha perdido en el último año más de 7.000 millones de pesetas. Además, el Gobierno andaluz no puede obviar que esta planta genera en la región de más de 10.000 empleos indirectos.

Planes de futuro
La única compañía automovilística de toda Andalucía es bastante atípica por varios motivos: soporta la totalidad de la producción de los vehículos y sus trabajadores tienen fama, según la propia Suzuki, de "conflictivos y escasamente productivos".

El Ejecutivo andaluz planea que el 85 por ciento de la firma y el 60 por ciento de sus activos pase a manos privadas (en concreto de nueve empresas de las que todavía se desconoce su identidad) y pretende crear un parque de proveedores en las mismas instalaciones de la compañía.

Con estos cambios, Santana sólo se dedicaría a montar y vender coches y el resto de las actividades recaerían en empresas subcontratadas. Según los cálculos del equipo de Chaves, este plan ayudaría a la factoría a obtener beneficios en un solo año y permitiría que la Junta burlase a Bruselas, ya que ayudaría a Santana subvencionando a sus auxiliares.

Las nueve compañías que optan por parte de la planta han tenido que pasar un duro "casting". En primer lugar, la Junta les ha exigido la obligatoriedad de operar desde Linares y que aporten inversiones y nuevos negocios en la región. También deberán vender a Santana a un precio inferior al que ahora cuesta fabricar a la matriz.