Sacrificio, sacrificio y sacrificio: recomendaciones de Muñoz-Repiso

Durante la tarde del miércoles, el director general de Tráfico dejó claro que sin la implicación de toda la sociedad es muy difícil reducir a la mitad, como se ha propuesto la UE, el número de muertos en las carreteras. En la conferencia "La seguridad vial en España. Logros y planes", quedó en evidencia la falta de "sacrificio" tanto de las administraciones públicas como de los ciudadanos.

Las últimas declaraciones del director general de Tráfico, Carlos Muñoz-Repiso, sobre qué se necesita para cumplir los objetivos propuestos por la Unión Europea para reducir a la mitad los accidentes viarios para el año 2010 resumen en una sola palabra el camino a seguir: sacrificio.

Según el máximo responsable de la DGT, los planes europeos de reducir los datos de muertos en carretera cada año de los actuales 40.000 a 20.000 "no dicen cómo se va a lograr", aunque Muñoz-Repiso está seguro de que es necesario el "esfuerzo de todos".

Las palabras del responsable de Tráfico apuntaron hacia la necesidad de realizar un importante sacrificio tanto económico como social y personal. En el primer aspecto, el monetario, Carlos Muñoz-Repiso dijo que hay que aumentar el presupuesto dedicado a infraestructuras, policía de tráfico y ayudas para la renovación del parque automovilístico.

En cuanto al aspecto social del citado sacrificio, el director de Tráfico declaró que es importante que la sociedad "rechace conductas peligrosas", al igual que los individuos, que deberían hacer un esfuerzo en pro de la "autoprotección y a la renuncia individual a situaciones peligrosas".

Durante su exposición, el responsable de la DGT insistió en que son las distracciones los principales causantes de accidentes, a lo que añadió que el 90 por ciento de los siniestros se deben a "una decisión mal tomada o a una conducta de riesgo".

Un aspecto que se destacó en este encuentro fue el de las estadísticas de siniestros causados por consumo de alcohol, que, según, Muñoz-Repiso, dan risa, ya que no tienen en cuenta ni a los conductores que fallecen ni a los que son trasladados a centros hospitalarios.