Rusia no respalda a la Opep e impide la subida del petróleo

La última reunión entre George Bush y Vladimir Putin, presidentes de Estados Unidos y Rusia respectivamente, ha tenido más efectos que la promesa de reducir los arsenales nucleares. El Gobierno ruso ha decidido no recortar su producción de petróleo, tal y como había prometido a la Opep. La reacción ha sido un hundimiento del precio del crudo a escala planetaria.

La bolsa de Singapur, primer mercado en cerrar, lo ha hecho en esta mañana del viernes con una leve recuperación de los índices. Sin embargo, la jornada de ayer será largamente recordada en el sector petrolero, alimento de la economía industrializada.

Los mercados occidentales todavía no han empezado a cotizar, pero seguramente respondan favorablemente a las señales que llegan de Singapur. En Nueva York, la cotización se desplomó ayer nada más y nada menos que 2,29 dólares por barril, dejando el precio en torno a los 17 dólares, con una depresión a media jornada de 16,88, el precio más bajo en los últimos dos años y medio.

En Londres, el descenso fue de 1,84 dólares, estabilizándose el precio en 17,33 dólares. Peor aún, el

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barril de la Opep</font color="#0033CC"> , precio medio del cártel, está en 18 dólares, muy bajo. Su influencia en el resto de índices mundiales es total, pues cuanto más bajo es ese precio, más bajan los otros.

Esta caída en barrena tiene una explicación. Hace unos días, la Opep anunció que reduciría su producción para forzar un aumento de los precios presionando sobre la oferta. Esta reducción estaba condicionada a que los principales productores no alineados, Noruega, México y Rusia, también cerrasen sus grifos. Hasta ahora, el único dispuesto a secundar a la Opep era México. Sin embargo, las negociaciones con Rusia han fracasado. El coloso euroasiático sólo accede a reducir su producción en 30.000 barriles diarios, el consumo del mundo en 34 segundos. La Opep le pedía una reducción de 300.000 barriles diarios. Sin el apoyo de la Federación Rusa, la Opep se niega a recortar por su cuenta.

Si no hay recorte, no hay subida de precios. Esto significa que no es necesario acaparar crudo ahora que es barato, porque seguirá siéndolo. Si no hay demanda, la tarifa baja. Ésta es la explicación desnuda del hundimiento que vivieron ayer las bolsas mundiales. Además de la formidable caída del petróleo, las compañías petroleras vieron desmoronarse el precio de sus acciones. Los accionistas comprenden que los combustibles bajarán y con ellos los beneficios de las operadoras. El resultado es claro: venden acciones y hunden el precio.

La gran beneficiada de todo esto es la industria occidental, que no tiene que pagar más por la energía que consume. Lo mismo cabe decir de los usuarios de a pie, que podrán repostar a un precio más bajo.

Después del encuentro entre Bush y Putin de hace unos días, muchos observadores creen que esta negativa de Rusia a favorecer una subida del crudo es una concesión que hace a Estados Unidos, el país que más duramente sufre la carestía del petróleo.

Guerra de precios en cierne
Con este enfrentamiento entre Rusia y la Opep, el petróleo avanza por terrenos tan deprimidos que asustan. Hacía dos años y medio que no era tan barato, justo desde antes de que la Opep iniciase su radical estrategia de recortes de producción.

Ayer, un portavoz de Kuwait decía lacónicamente que, sin Rusia, la Opep nunca reduciría, con lo que el barril podría caer por debajo de los 10 ó 11 dólares. Los intermediarios de las bolsas de Londres y Nueva York, desesperados, aseguran que este panorama es muy posible.

De no haber acuerdo entre las partes, el mercado podría abocarse a una guerra de precios. En esta batalla por ver quién vende más y más barato, Occidente saldrá beneficiado, pues comprará en buenas condiciones su petróleo. Sin embargo, los países de la Opep sufrirán pérdidas terribles. Los más perjudicados serán los que más costes de extracción soporten. Algunos, como Arabia Saudí, sacan su petróleo por dos dólares el barril, con lo que todavía tienen margen de operación.

Otros países, sobre todo pequeños productores, como Angola, Brasil, y también Noruega, que extraen el crudo en plataformas marinas de gran profundidad, sufrirán mucho la crisis.

La Opep trabaja a marchas forzadas para solucionar el conflicto. Se ha marcado el 1 de enero como fecha para aprobar el recorte de 1,5 millones de barriles diarios que ha previsto. Será el cuarto recorte en un año y busca llevar el precio sobre los 22-25 dólares por barril.

Si te interesa el intrincado mundo de la Opep y el petróleo, no te pierdas este

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