Rover espera obtener beneficios a partir del próximo año

El fabricante británico calcula que el próximo año sus números volverán a situarse en la zona de beneficios. Como muestra de su independencia está desarrollando una nueva berlina media.

En declaraciones realizadas ayer al periódico británico "Guardian", Kevin Howe, presidente de la junta directiva de Rover, mostró la confianza de la directiva de la empresa en que se produzcan beneficios a partir de 2002. También dijo que una muestra de la renovada independencia del fabricante es el desarrollo de una nueva berlina de tamaño medio.
Para la creación de este nuevo vehículo, la empresa cuenta con un presupuesto situado entre los 250 y los 300 millones de libras, entre los 65.000 y los 78.000 millones de pesetas. Según Howe, posiblemente se cuente con la colaboración de otro fabricante en el desarrollo del proyecto, si bien no será necesaria el apoyo económico desde el exterior para llevar a cabo estos planes.
En términos semejantes se expresó el lunes Rod Oldaker, jefe de desarrollo de producto, al confirmar en rueda de prensa que estaban en negociaciones con tres fabricantes, todos europeos, para el desarrollo de la nueva berlina. Según Oldaker, Rover desea desarrollar un nuevo chasis y plataforma para producir los Rover 25 y 45 y la futura berlina media. La nueva plataforma estará en funcionamiento a finales de 2003.
Las expectativas de la empresa pasan por comercializar 190.000 vehículos durante este año y aumentar las ventas en el próximo año hasta situarse en las 210.000 unidades.
Rover dispone hasta el año 2004 para aprovechar sus recursos económicos; a partir de esta fecha tendrá que empezar a devolver unos 500 millones de libras, unos 130.000 millones de pesetas, a la alemana BMW. En cuanto Rover vuelva a la senda de los beneficios, el fabricante tendrá que pagar o bien 25 millones de libras en tres años o pagar el crédito con un 25 por ciento de los ingresos que realice.
Esta situación deriva de mayo de 2000, cuando BMW vendió Rover al consorcio industrial británico Phoenix por el simbólico precio de 10 libras, 2.600 pesetas. De esta forma, se evitó el posible cierre de la planta de Longbridge y Rover volvió a manos británicas. El número de empleados del fabricante británico asciende a 5.500.

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