Rolls-Royce y Bentley recortarán su producción

El grupo formado por las marcas de automóviles de lujo Rolls-Royce y Bentley Motor Cars, subsidiario de Volkswagen, ha anunciado un considerable recorte en la producción debido a la caída de sus ventas tras la oleada de atentados terrorista del pasado 11 de septiembre.

En Estados Unidos, su principal mercado, desde esa fecha, sus ventas han entrado en barrena, con un descenso superior al 60 por ciento.

El primer paso será la reducción de la semana productiva a tres jornadas, con lo que 800 trabajadores, todos ellos empleados en la planta de Crewe en Cheshire (Reino Unido) se verán afectados.

La medida tendrá efecto a finales de mes y responsables de ambas firmas la han definido como "paso cauteloso" para acomodar la oferta a la demanda actual.

El Grupo también planea una ampliación de las paralizaciones, coincidiendo con las vacaciones de Navidad.

Con estos recortes, espera vender un 10 por ciento menos en el último trimestre del año y producir 200 vehículos menos en el mismo periodo de tiempo.

Según fuentes internas, en un año sin sobresaltos el mercado absorbe alrededor de 1.500 Bentley y 400 Rolls-Royce. Sin embargo, los ataques terroristas han trastocado tanto los planes de comercialización de los constructores de vehículos que los directivos de la subsidiaria del Grupo Volkswagen no se atreven a realizar predicciones sobre cuáles serán sus resultados a fin de año.