Radares bajo control

¿Afán recaudatorio o medida de seguridad? La Dirección General de Tráfico planea desvelar la ubicación de 500 radares a partir de este mes, con el fin de comprobar si se rebajan las cifras de accidentes. Sin embargo, existen más cinemómetros “camuflados" en las carreteras españolas: detéctalos todos.

Radares bajo control
Radares bajo control

Los nuevos radares que instalará la DGT disuadirán a los conductores de rebasar la velocidad máxima permitida en las carreteras. Aun así, aquellos que lo hagan deben saber que la multa correspondiente puede llegar a su casa antes de que ellos terminen de aparcar el coche: los radares automáticos cuentan con un sistema que permite agilizar el proceso de notificación.Cuando el cinemómetro detecta que un vehículo excede el límite de velocidad, saca una fotografía. Ésta es enviada, junto con los datos del coche, al centro de gestión de tráfico correspondiente. Allí, la información se remite al centro de proceso de datos de la DGT y se decodifica: aparece la matrícula del automóvil, la carretera y el kilómetro donde ha tenido lugar la infracción, la velocidad del vehículo y la fecha y la hora a la que se ha tomado la fotografía. La multa ya puede notificarse al titular del coche, mientras Tráfico archiva la foto y el número de expediente que se le ha asignado. El dueño del automóvil debe identificar al conductor y éste puede pagar la sanción o, si no está de acuerdo con ella, recurrirla.Este sistema se ha importado de Francia, donde su efectividad (aseguran) rebajó un 30 por ciento las muertes en carretera durante el primer mes de funcionamiento. Eso sí, los conductores han aprendido a respetar los límites a golpe de talón: los radares galos –que incluso controlan la distancia de seguridad entre los vehículos- pusieron 50.000 multas en 30 días. Sus detractores abundan y no son extraños los casos de vandalismo contra estos artefactos. Lo mismo ocurre en Gran Bretaña, donde 4.500 cámaras vigilan a todos aquellos que “se pasan de la raya". El Gobierno está obligado a indicar dónde se encuentran estos radares y muchos de ellos, curiosamente, se han situado en carreteras con poca siniestralidad. Algunos conductores han asegurado que la medida es, simplemente, recaudadora, por lo que no han dudado en quemar e, incluso, arrojar bombas caseras contra estos cinemómetros. Lejos de estos actos vandálicos, otros automovilistas británicos han comenzado una “guerra legal" contra los radares. El Tribunal Europeo de Defensa de los Derechos Humanos ha admitido a trámite la denuncia efectuada por ocho conductores, que sostienen que estos dispositivos llevan a una violación del derecho a guardar silencio. Al parecer, las fotos no identifican a la mayoría de los automovilistas, por lo que las autoridades emplean la disposición S172 de la Ley de Tráfico para “extraer confesiones", según la asociación Velocidad Segura, dedicada a la defensa de los conductores “cazados" por las cámaras. Cuando el denunciado se niega a facilitar sus datos, es amenazado con multas similares a las que le hubiera impuesto el sistema de radares. Los demandantes afirman que las pruebas obtenidas “bajo presión" no deberían ser tenidas en cuenta en un tribunal.Lo curioso de estas protestas y actos vandálicos es que pueden evitarse fácilmente con un dispositivo tan sencillo como un detector de radares. Su uso está expresamente prohibido en nuestro país por el Reglamento General de la Circulación, pero en Francia ya ha mostrado sus “bondades". No sólo evita multas, explica Inforad, la compañía que comercializa estos aparatos: también llama a la seguridad, pues el conductor rebaja su velocidad en la zona donde está situado el cinemómetro. Generalmente, ésta coincide con un “punto negro". Los responsables de la empresa son conscientes de que estos dispositivos recortan las ganancias del Estado, pero argumentan que lo único que hacen es aprovechar una información que ya ha sido hecha pública por la Administración gala. El Ejecutivo desveló la ubicación de los radares en un intento de transparencia hacia los automovilistas. Ahora, el Gobierno español planea la misma táctica, pero la DGT ya ha anunciado a Terra Autopista que no prevé modificar las disposiciones en contra de los detectores.

Una solución que sortearía esta polémica es la propuesta realizada por Francia. Una vez más, nuestros vecinos nos llevan la delantera en lo que a seguridad vial se refiere y ya ha habido reuniones con los principales fabricantes de coches del país. Así, se ha pedido a los presidentes de Peugeot y Renault que incluyan limitadores de velocidad en sus vehículos. De momento, sólo es una idea, pero podría llegar a materializarse en un sistema que evitaría sanciones y, sobre todo, muertes en la carretera.

¿Conoces algún radar que no esté en nuestra lista? ¿Sabes dónde está alguno de los “coches camuflados" de la Guardia Civil?

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