PSA debería haber estimado cerrar Madrid y no Aulnay, según informe oficial

El grupo automovilístico PSA Peugeot Citroen debería haber barajado el cierre de su planta de Madrid, que tiene 'numerosos defectos', en lugar de decidir la clausura de la de Aulnay, al norte de París, según un informe encargado por el Gobierno francés.

La dirección de PSA se decantó por acabar con la factoría de Aulnay, 'una decisión dolorosa para Francia' (anunciada el 12 de julio) y 'por el contrario evacúa rápidamente la posibilidad de cerrar su fábrica de Madrid, que sin embargo tiene numerosos defectos', señaló en su informe publicado hoy el experto Emmanuel Sartorius.

La española es una 'fábrica antigua, de poca capacidad, dentro de la ciudad, alejada de sus proveedores' y pese a todo la empresa ha programado inversiones para ensamblar allí un nuevo modelo, el E3, señaló Sartorius, a quien el ministro de la Recuperación Productiva, Arnaud Montebourg había encomendado un análisis del plan de reestructuración de PSA, que prevé suprimir 8.000 empleos.

A su juicio, la dirección tendría que haber hecho 'una reflexión de conjunto' sobre sus implantaciones industriales que hubiera dejado más opciones para afrontar la situación actual de un exceso de capacidades de producción y de un mercado europeo del automóvil 'muy inferior a las previsiones'.

En todo caso, el experto asumió que una reestructuración era inevitable debido a la crisis que atraviesa el grupo por razones tanto 'coyunturales' como 'estructurales'.

'La necesidad de un plan de reorganización de las actividades industriales de reducción de efectivos en su principio no es desgraciadamente contestable', escribió.

Las primeras se refieren a la gran dependencia de PSA del mercado europeo del automóvil (que supone el 58 de sus ventas) que se ha hundido desde 2008, en particular en los países donde está más presente, Francia, España e Italia.

Además, es un fabricante generalista y centrado en los vehículos de gama media que se ha visto afectado por la competencia de otros grupos especializados en productos de bajo costo (como la marca Dacia de Renault) y los de un nivel medio-alto (BMW, Audi, Mercedes).

La consecuencia de todo eso es una evolución 'insostenible' del flujo de caja, que fue negativo de 954 millones de euros en el primer semestre, cuando la compañía sufrió una pérdida de 819 millones.

El experto cuestionó que el plan de PSA pretenda reducir esas pérdidas sólo recortando los gastos, ya que debería plantear una estrategia de recuperación para evitar -si siguen las consecuencias actuales- 'otro plan (de ajuste) en un futuro más o menos próximo'.

Y asumió que aunque 'el grupo debe en primer lugar consolidar su base europea, su futuro pasa por el desarrollo internacional' puesto que los mercados emergentes son los que tienen más potencial.

Aunque el informe confirme la pertinencia de la reestructuración, Montebourg pone el acento en que hubo una falta de transparencia en la elección de Aulnay y, según el canal de televisión 'France 2', el ministro tiene intención de reclamar a la compañía que disminuya el número de empleos que pretende suprimir.