Porsche se pasa a los todo terreno

Tradicionalmente Porsche ha ensamblado deportivos. Esto va a cambiar, a pesar de que, según los últimos datos, el modelo 911 ha tenido una evolución muy favorable en el mercado mundial. A partir de ahora, el fabricante germano entra en el mercado de los todo terreno con su modelo Cayenne.

La firma automovilística más rentable del mundo, Porsche, se enfrenta a un nuevo reto. A partir del próximo otoño, llegará al mercado su modelo todo terreno, el Cayenne.

Se trata del todo terreno más rápido del mundo, según fuentes del diario Auto.com. El primer Cayenne de serie verá la luz la próxima semana en la factoría de alemana de Leipzig. Esta planta y la producción del Cayenne supondrán "un impacto fuerte para Porsche", según Merrill Lynch, compañía dedicada a los análisis de mercado.

En principio se lanzarán dos motorizaciones al mercado: la turbo, que costará 100.000 euros (16,6 millones de pesetas), y la más modesta, denominada S, que costará 60.000 euros (casi 10 millones de pesetas). El Cayenne turbo alcanzará una velocidad máxima de 266 kilómetros por hora, mientras que el S llegará a los 242 kilómetros por hora.

Pese a que el mercado se encuentra en una posición delicada, los analistas han augurado que se venderán unas 25.000 unidades del modelo durante el primer año completo de comercialización. De todas formas, en el segmento de los todo terreno hay mucha competencia, algo que hará variar estas cifras.

El cambio de estrategia en Porsche, tradicionalmente ha fabricado vehículos deportivos, viene de la mano de su presidente, Wendelin Wiedeking, quien se hizo cargo de la compañía a mediados de los años 90, cuando Porsche estuvo cerca de la bancarrota. Desde ese momento, Wiedeking redujo producción y con ello gastos y ha permitido un impulso fuerte de la compañía en el mercado al hacerla más exclusiva, si cabe. Garel Rhys, profesor especialista en Industria de Automóviles de la Universidad de Cardiff, ha dicho de él que con sus planes "ha retrocedido a lo básico y ha reforzado con ello la exclusividad".

De hecho, Porsche vende unas 50.000 unidades al año, una mitad en Estados Unidos y otra en Europa. Con estas ventas, ha obtenido en el último ejercicio fiscal unos beneficios netos de 270 millones de euros (45.000 millones de pesetas) sobre una facturación de 4.400 millones de euros (unos 732.000 millones de pesetas). Los márgenes de la compañía están por encima de la media europea: su inmediato competidor, BMW, tiene unos márgenes del 9 por ciento; Porsche, del 14 por ciento.

Los analistas ya han vaticinado que con el Cayenne estos márgenes podrían descender, sobre todo por el alto precio con el que saldrá al mercado. Además, las primeras vistas del nuevo coche han dejado frío a más de uno. Un analista que vio el coche en el Salón de Frankfurt argumentó que no le parecía tan bueno como la gente esperaba.

Y hay otro problema. La gama de todo terreno de lujo está cada vez más copada: Land Rover Freelander, XC de Volvo, el X5 de BMW, el futuro Volkswagen Touareg o el Mercedes D. Este panorama coloca a Porsche frente a la pared, porque es muy complicado que sobreviva de aquí a dos años. Algunos expertos han llegado a decir que el Cayenne podría perjudicar a la compañía germana, porque "podría diluir la imagen de fabricante exclusivo de deportivos".