Por un Madrid para los peatones

Carriles bus con bordillo, calles con curvas y sin pendientes y señales agrupadas son algunas de las ideas que propone la nueva instrucción para el diseño de la vía pública que se ha aprobado en el Ayuntamiento de Madrid.

Los distintos grupo del Ayuntamiento de Madrid han aprobado por unanimidad la instrucción para el diseño de la vía pública, una ordenanza que sienta las líneas básicas a seguir en las construcciones futuras en la ciudad.
El tráfico ocupa gran parte de esta normativa, ya que se trata de uno de los grandes protagonistas de la capital. Así, el texto recoge que los carriles bus que funcionen en sentido contrario de la circulación deberán ir separados por un bordillo de entre 50 y 150 centímetros; es más, se recomienda que éstos tengan elementos vegetales. Desde el Partido Socialista, se afirma que, salvo por la vegetación, los bordillos son los mismos que el PP quitó cuando llegó al poder en Madrid.
El resto de carriles bus deberán estar mejor señalizados, pero no estarán delimitados por barreras físicas.
La ralentización de la marcha de los coches es otro asunto que contempla esta instrucción. El texto establece la necesidad de poner en marcha distintas medidas que obliguen a ralentizar la velocidad de los vehículos. En este capítulo se contemplan estrechamientos de la vía, cambios de alineación e introducción de isletas; es más, la norma fija que en las "zonas 30 kilómetros/hora" debe ponerse un elemento reductor de la velocidad cada 75 metros como máximo. La ordenanza avisa de que estas medidas incrementarán los niveles de ruido.
En el diseño de nuevas calles, la norma recomienda introducir curvas, que obligan a reducir la velocidad a los coches, y evitar pendientes, ya que los coches cuesta arriba revolucionan su motor y son más ruidosos. También los peatones sufren las pendientes excesivas y, por tanto, se recomienda evitar pendientes superiores al 5 por ciento.
Las características de los aparcamientos también quedan definidas en este texto. Los subterráneos deberán reservar al menos un 15 por ciento de sus plazas para vehículos grandes, un máximo del 10 por ciento para pequeños y un dos por ciento para minusválidos.
Además, se adelanta que se crearán más carriles bici en Madrid. Estas vías no irán contracorriente, ni separados por un bordillo.
Otras cuestiones que se tratan en la ordenanza son la recomendación de agrupar en "único mástil varias señales y mensajes similares, para concentrar la información"; aunque sin abusar, ya que "una excesiva acumulación de señales" puede confundir a los conductores.