Parte de Volkswagen se opone a Porsche

Al anunciado matrimonio entre Volkswagen y Porsche le han salido detractores dentro de la propia familia de la novia, en este caso, de Volkswagen. Miembros de su consejo de administración se oponen a que Ferdinand Piëch extienda su poder dentro del consorcio alemán. Creen que supondría darle a Porsche el control total de la firma.

La cuestión es que Ferdinand Piëch es el presidente del Consejo de Vigilancia de Volkswagen, un órgano de supervisión que equivale al consejo de administración de las empresas españolas. Pero, además, es nieto de Ferdinand Porsche, fundador de la firma Porsche. Esto le sitúa como puente entre las dos compañías. Por un lado, dirige el consejo de Volkswagen. Por otro, es miembro de la familia que controla Porsche.

Esta doble implicación coloca a Piëch en una posición comprometida, pues los demás miembros del Consejo de Vigilancia piensan que puede acumular demasiado poder e inclinar las decisiones hacia las opiniones de Porsche.

En el Consejo hay 10 personas que representan a los accionistas, de las que dos, o incluso tres, serán aportadas por Porsche cuando ésta adquiera el 20 por ciento del accionariado de Volkswagen (hoy ha anunciado que ya posee el 18,53 por ciento) Si se les suma el voto de Piëch, ya controlan un tercio o más de los votos y, por tanto, estarían al borde del control absoluto. Como es necesario que dos personas abandonen el consejo para que entren los miembros de Porsche, la lucha está servida y empiezan los movimientos de rebelión. Parece que cinco de los diez consejeros se van a juntar para que uno de los “caídos" sea el propio Piëch.Según publica hoy el diario económico Finantial Times, en la “conjura" tomarían parte los dos consejeros que pertenecen al gobierno del land de Baja Sajonia, propietario de un 20 por ciento del accionariado. Este ejecutivo regional alemán está muy descontento con la gestión de Piëch y estaría dispuesto a desalojarle del cargo.Queda por ver cuál es el apoyo que Piëch obtiene entre los representantes de los trabajadores, la otra parte del Consejo de Vigilancia (sin acciones). Si no obtiene suficiente respaldo, el que fuera máximo responsable de la firma Volkswagen puede perder su asiento. Claro que siempre le quedará el puesto que ya ocupa en el Consejo de Vigilancia de Porsche. Dentro de la vorágine que envuelve últimamente a Volkswagen, está el caso de Seat, su filial española. La viabilidad de la firma catalana ha sido puesta en entredicho por su renqueante nivel de ventas y su exceso de producción.
Con un panorama complicado y despidos en juego, un representante sindical de Seat ha estado esta semana en Alemania para conocer de cerca cómo se llevará a cabo la actual reestructuración de todo el grupo. El mensaje que ha traído este representante, Matías Carnero, no es muy alentador: Volkswagen les ha dicho que encargará trabajo a las fábricas en función de su rentabilidad.

Esto, en principio, castiga a las fábricas alemanas, que tienen costes de producción más altos. Sin embargo, en las últimas semanas Volkswagen ha llevado a cabo ciertos movimientos de repliegue, como la concesión del Marrakesch a la planta de Wolfsburg en detrimento de una fábrica portuguesa.
También se ha detectado el traslado de la externalización de componentes hacia productores alemanes.

Estos síntomas asustan a los catalanes, pues creen que los trabajadores alemanes están dispuestos a aceptar cualquier condición a cambio de no perder puestos de trabajo.
Como se ve, la situación es muy delicada y no está nada claro qué va a pasar en el futuro. En octubre, Volkswagen deberá asignar volúmenes de producción para los próximos dos años, un momento que debería ser crucial.

Hoy se ha sabido la justicia alemana sigue investigando a Peter Hartz, jefe de personal de Volkswagen, quien está acusado de malversar fondos de la empresa en su propio provecho.
Al parecer, según explica la agencia EFE, la fiscalía alemana ha registrado el puesto de trabajo de Hartz y habría encontrado pruebas incriminatorias..

Al parecer, Hartz, que tuvo declarar por el escándalo que se llevó por delante al presidente del comité de empresa de Volkswagen, dio pistas que llevaron a los investigadores a deducir que el propìo Hartz estaba implicado en algún escándalo de corrupción, posiblmente desfalco.
En el caso anterior, la fiscalía investigaba los supuestos viajes de lujo y placer que disfrutaron algunos directivos y miembros del comité de empresa. En la investigación ya había sido encausado Klaus-Joachim Gebauer, responsable de personal de Skoda y, ahora, le toda el turno a Hartz, quien ya había dimitido cuando se destapó el escándalo.

Por otra parte, la misma fiscalía ha empezado a investigar a un ex directivo de Ventas de BMW. Al parecer, recibía comisiones de las empresas suministradoras de componentes para los vehículos de BMW.
De momento, el ejecutivo ha sido arrestado como medida provisional.