París presenta mañana un plan de apoyo a la industria del automóvil

El gobierno francés presentará mañana un plan de ayuda a la industria del automóvil que busca proteger a un sector que emplea a más de 200.000 personas en Francia, unos 100.000 puestos de trabajo menos que hace una década.

El programa llega después de que el grupo francés PSA Peugeot Citroën, gran fabricante galo junto con su rival Renault, haya anunciado la supresión de 8.000 puestos de trabajo en el país.

El Ejecutivo del primer ministro Jean-Marc Ayrault ha prometido un 'apoyo masivo' a los vehículos 'innovadores y limpios', en línea con la estrategia de un sector que intenta mantener en Francia los puestos que generan mayor valor añadido.

La iniciativa gubernamental se conocerá el mismo día en que PSA, fundada en 1810 por Armand Peugeot y fusionada con Citroën en 1976, hará públicos sus resultados económicos del primer semestre y un día después de que su filial de componentes Faurecia adelantase que reducirá sus efectivos en Europa.

Ayer, tras una reunión entre el primer ministro francés y el presidente de PSA Peugeot Citroën, Philippe Varin, el jefe del fabricante automovilístico aseguró que no se producirán despidos 'en seco', sino que se buscarán fórmulas flexibles para reorientar a cada empleado que pierda su puesto de trabajo.

El anuncio de PSA de suprimir 8.000 empleos en Francia y el cierre en 2014 de la planta de Aulnay-sous-Bois, situada en el noreste de la periferia de París y una de las cinco con las que cuenta en este país, no ha sentado bien ni al Gobierno ni al presidente de Francia, François Hollande.

El más duro en sus declaraciones ha sido el ministro de la Recuperación Productiva, Arnaud Montebourg, quien ha asegurado que existe 'un verdadero problema' en la estrategia del grupo y ha señalado directamente a la familia Peugeot, accionista del grupo con el 25,27 por ciento del capital.

El plan del Ejecutivo galo, según la prensa local, podría ser más técnico que económico, dado que el Gobierno necesita recaudar 10.000 millones de euros suplementarios en el segundo semestre para cumplir sus objetivos de déficit, del 4,5 % del producto interior bruto (PIB).

A falta de margen financiero, y dado que Montebourg mantiene un discurso crítico contra la globalización de la economía, la prensa francesa especializada cree que podría tratarse de una iniciativa dirigida a hacer valer el 'hecho en Francia' sin recibir críticas por proteccionismo.

El último plan francés destinado a ese sector lo anunció el expresidente Nicolas Sarkozy en 2008 y comprendía una prima temporal de 1.000 euros para aquellos que comprasen un vehículo que emitiera menos de 160 gramos de dióxido de carbono por kilómetro con la condición de que enviaran al desguace otro automóvil.

Además de esa medida, que le costó al Estado 220 millones de euros, se facilitaron préstamos a la industria por valor de 800 millones de euros.

Las ventas en Europa llevan cayendo cuatro años, a lo que se suma un retroceso del 6,8 % en el primer semestre de 2012, con caídas significativas a fecha del mes de junio en España (-12 %) y en Itlaia (-24 %) y Grecia (-41 %). Alemana, sin embargo, ha visto sus ventas avanzar en entre los pasados enero y junio un 1 % con respecto al año anterior.

Peugeot, que hace un mes anunció una alianza estratégica con el grupo estadounidense General Motors, ayer dio a conocer un nuevo acuerdo de cooperación con el japonés Toyota para producir vehículos comerciales que se venderán en Europa bajo la marca nipona.

El fabricante francés, segundo en Europa por detrás del alemán Volskwagen, produce actualmente el 44 por ciento de sus vehículos en Francia mientras que su competidor Renault, del que el Estado francés es accionista al 15,1 %, construye en Francia el 28,4 % de sus automóviles.

PSG Peugeot Citröen ha perdido en la bolsa francesa un 47,7 % desde el inicio del año, aunque ha avanzado un 7,9 % en la última semana, tras conocerse su futura reestructuración.