Optimismo ante las ventas en Estados Unidos

Los negros nubarrones que se cernían sobre la industria automovilística norteamericana se están tornando en algodonosas y blancas nubes de optimismo. El batacazo en las ventas, que se prometía de órdago, se ha tornado en cifras que suponen el segundo mejor año en cuanto a matriculaciones.

"No puedo negar que este año sea de los mejores", este anuncio, realizado por uno de los analistas de ventas de Ford, parece ser la frase que todo el mundo piensa y que nadie dice. El temor al regreso de la tormenta tras la calma hace que los más sesudos asesores de la industria prefieran guardar silencio.

Pero la realidad es clara. Los grandes descuentos realizados por las marcas y los bajos tipos de interés en los Estados Unidos elevan mes a mes las previsiones de ventas, hasta situarlas en los 16,5 millones de unidades. Esta cifra, de alcanzarse, supondría el segundo mejor registro en la historia de la industria.

Dentro de este alza han jugado un papel vital los descuentos. Algunos fabricantes, los que reciben gran parte de sus componentes desde el extranjero, incluso tienen mayor margen de maniobra a la hora de aplicarlos, a causa de la fortaleza del dólar frente a otras divisas.

Según los analistas, los coches en Estados Unidos tienen, en perspectiva, un precio similar a los vendidos a finales de los 70. En estos momentos, un vehículo medio cuesta los ingresos de una familia media durante 22 semanas, mientras que en 1991, durante la Guerra del Golfo, costaba 31 semanas de sueldo. Estos cálculos tienen en cuenta los precios de transacción, descuentos y costes de financiación.

Otro de los aspectos determinantes de estas buenas cifras de ventas reside en los bajos tipos de interés en el mercado norteamericano, algo que está espoleando con fuerza la demanda interna.

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