Objetivo: mejorar el tráfico en Barcelona

La ciudad de Barcelona ha decidido pasar a la acción en cuanto a tráfico se refiere, por lo que va a incorporar una serie de innovadoras medidas al respecto.

La medida más aplaudida es la de "convertir" a 70 agentes de la Guardia Civil de Tráfico en agentes de la Guardia Urbana para que se encarguen de regular el caos circulatorio en la Ciudad Condal.
Esta medida ha servido para facilitar el destino de unos guardias civiles que veían amenazado su futuro a causa de la llegada de los Mossos d'Esquadra. Estos mossos se encargarán, a partir de diciembre, de vigilar las carreteras catalanas. El Real Automóbil Club de Catalunya (RACC) se ha mostrado muy satisfecho con esta medida y ha destacado la preparación previa y la experiencia que tienen ya estos agentes.
Otra de las disposiciones adoptadas por el Ayuntamiento barcelonés y que piensan establecerse en un breve periodo de tiempo es la instauración de videocámaras en los cruces peligrosos como método para sancionar a los conductores que se salten los semáforos en rojo. Las condiciones de aparcamiento también variarán, ya que se pretende incrementar en 6.000 el número de plazas para residentes y variar los precios en la zona azul para disuadir, de esa manera, el uso del coche privado.