Nissan Ibérica produce menos y gana más

La filial española de Nissan ha demostrado que las recetas de Carlos Ghosn son válidas también fuera de Japón. Aquello que "Costkiller" pregonó a su llegada a Tokyo, menos costes y ajuste de la producción, ha prendido en España y ya da fruto: durante 2001 Nissan Motor Ibérica ganó 98 millones de euros, un 274 por ciento más que en 2000.

Nissan Ibérica produce menos y gana más
Nissan Ibérica produce menos y gana más

Reducción de costes, ajuste de plantilla y recorte de la producción. Estos tres ingredientes, sobre todo el primero, han sido sabiamente empleados por la dirección de Nissan Motor Ibérica para cocinar una cuenta de resultados brillante.

En 2001, Nissan ganó en España un total de 98 millones de euros, lo que supone un incremento del 274 por ciento frente a las ganancias de 2000. Además, la facturación se incrementó en un 27 por ciento (2.779 millones de euros). Gran parte de esta mejoría se achaca a la incorporación de entidades participadas, como Nissan Motor, Nissan Technical Centre Europe y Nissan Motor Parts, al núcleo matriz de Motor Ibérica. Pero no sólo a eso. También se produjo el cambio gracias al récord de fabricación y ventas registrado. Como ejemplo, baste decir que la fábrica de Nissan en la Zona Franca de Barcelona rompió su techo y montó 110.238 vehículos.
Sin embargo, el año pasado no todo fue brillo para la fábrica barcelonesa. Vehículos históricos, como el Patrol y las furgonetas Serena y Vanette, dejaron de producirse, con lo que la actividad de la planta disminuyó notablemente y más de 1.400 trabajadores fueron despedidos, un millar de ellos con el compromiso de ser readmitidos cuando la factoría inicie en septiembre la fabricación de una nueva furgoneta derivada de la Renault Traffic.

Esta situación de "descanso" que se vive en las máquinas de Zona Franca se ha aprovechado para reestructurar la producción a gran escala. Así, para acomodar la oferta a la demanda, se ha decidido que en 2002 sólo se montarán allí 67.000 vehículos, un 37 por ciento menos que el año pasado. De esta cantidad, 37.000 unidades corresponderán al Almera Tino, que verá su volumen reducido en una cuarta parte. El resto de unidades se repartirán entre el Terrano, del que se montarán 25.000 ejemplares, y la nueva furgoneta, que se llevará otras 5.000 unidades, como mucho, 6.000.

Por su parte, la fábrica de camiones que Nissan tiene en Ávila acusó mucho más la caída de ventas que vivió el sector durante 2001. Su producción retrocedió un 12 por ciento 2001 y, para este ejercicio, se espera otra bajada del 29 por ciento, hasta quedarse en 20.000 unidades y amoldarse mejor a lo que reclama el mercado.

Futuro despejado
A pesar del mal momento que atraviesan las ventas de coches y de los férreos ajustes de costes y plantilla, Nissan Motor Ibérica confirma su plan de inversiones, que, para 2002, estipula un gasto de 90 millones de euros, por debajo de los 109 de 2001. La mayoría de la inversión va destinada a reformar la fábrica de Barcelona para acoger la producción de la furgoneta antes citada.

Como previsión para los próximos resultados, los responsables de Nissan Motor Ibérica esperan un descenso en la cifra de negocio de entre el cinco y el ocho por ciento. Además, la compañía deberá solucionar el conflicto abierto con los sindicatos por culpa de la negociación del convenio colectivo, que está en suspenso. La dirección de Zona Franca quiere pagar menos a los nuevos trabajadores y amenaza con no readmitir al millar de despedidos si no se acepta esta rebaja de sueldos.

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