Nissan busca mayor presencia en el mercado chino

La entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) está haciendo más fácil la penetración de fabricantes extranjeros de vehículos a este incipiente y mastodóntico mercado. Aun así, las trabas y los requisitos exigidos por la administración central aconsejan a los constructores foráneos un socio local. Nissan parece haberlo hecho con Dongfeng, el tercer mayor grupo de automoción en el país.

Nissan Motor mantiene el secreto sobre sus conversaciones con el grupo de automoción China Dongfeng Automotive, el tercero más importante del país, para formar una "joint venture" que se encargaría de la producción de utilitarios, aunque todo parece indicar que la firma del acuerdo está próxima.

El fabricante ya mantiene un pequeño convenio con la firma china, a través de una subsidiaria de esta última, la cual fabrica la berlina Bluebird en sus instalaciones. Un portavoz de la sede central de la compañía en Tokio, Shuki Fukunaga, sin llegar a reconocer la existencia de negociaciones comentó que "el desarrollo de una asociación más profunda con Dongfeng abre unas perspectivas muy atractivas".

China es un país de 1.300 millones de personas que está comenzando a abrirse al exterior. El gobierno ya predijo días atrás que la demanda de vehículos ascendería en 2005 a 1,2 millones de unidades.

El pasado mes de mayo el presidente de Nissan, Carlos Goshn, aseguró en varios medios de comunicación que el consorcio que él dirige estaba negociando con un importante grupo automovilístico chino, aunque declinó ofrecer nombres.

Intereses comunes
Los analistas del sector opinan que este movimiento forma parte de un cambio de orientación general por parte de los constructores de vehículos chinos, que ahora buscan fortalecer su competitividad y quitarse la etiqueta de productores domésticos, incrementando su presencia en el extranjero.

Además, la entrada del país en la órbita de la Organización Mundial del Comercio (OMC) obligará a los negocios locales a enfrentarse con un número de rivales foráneos cada vez mayor. Una buena forma de lograr los niveles de competitividad de éstos y sus "modos de hacer" será uniéndose a ellos, especialmente a empresas japonesas y coreanas, lógicamente por proximidad geográfica.

A ello se añade la anunciada disminución de impuestos a la importación de automóviles, que será de un 25 por ciento respecto a la actual en 2006.

Igualmente, Nissan pretende asentar su escasa presencia en el incipiente y atractivo mercado chino a través de un compañero local, lo cual facilitaría su masiva entrada a un país caracterizado por los duros requisitos exigidos a los inversores extranjeros.

Hasta el momento, su limitada presencia se reduce a la producción de los Bluebird destinados al mercado de Japón, construidos con componentes de saldo.

Expertos locales afirman que un posible acuerdo contaría con el apoyo del gobierno chino, ya que, el pasado mes, el grupo Dongfeng fue escogido por la administración central como uno de los tres fabricantes de vehículos incluidos en un plan de apoyo adoptado para estimular la industria de la automoción.

Bajo nombre propio
La consecución del convenio entre ambos fabricantes permitiría a Nissan vender automóviles bajo su propia denominación. En la actualidad, existen varios acuerdos entre fabricantes chinos y extranjeros, pero todos los productos vendidos en el país han de llevar el nombre del asociado local.

Nissan se convertiría así, tras Honda y Toyota, en el tercer constructor japonés en vender sus vehículos en China con el nombre de la marca.

Según un periódico japonés, Ashasi Shimbum, el nuevo modelo fruto de la "joint venture" estaría basado en la plataforma del pequeño utilitario de la compañía March/Micra y podría comenzar a ser fabricado en 2003.

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