Negociaciones para evitar la huelga

El Gobierno se ha puesto a trabajar contrarreloj para evitar la huelga nacional que el transporte ha convocado para el próximo lunes. Se ha puesto en marcha una mesa de trabajo para alcanzar una “solución definitiva" que permita desconvocar el paro.

La huelga, convocada por Confederación Española de Transporte de Mercancías, CETM, se unirá a partir del lunes a las protestas que llevan a cabo otras organizaciones menores, especialmente en el norte. Decimos menores por su tamaño, pero no por su capacidad de acción: en Cantabria y Asturias los pocos camiones que circulan lo hacen escoltados por la Guardia Civil para evitar que sean atacados por los piquetes.

Como se sabe, tanto las protestas de CETM como las de las agrupaciones provinciales del norte, se deben a la precaria situación que vive el mundo del transporte. Denuncian una y otra vez las subidas del gasóleo (hasta un 20 por ciento en lo que va de año) y reclaman a las empresas cargadoras que acepten una subida en las tarifas. Se quejan también de que el aumento de los costes los obliga a trabajar más horas, lo que pone en peligro su seguridad.
El malestar es tan grande entre los camioneros que han decidido echarse a la calle incluso cuando el ministerio de Fomento ha planteado una batería de medidas para paliar la crisis. Sin ni siquiera haber contestado a las propuestas, los transportistas no han aguantado más y han decidido endurecer sus protestas. Creen que la oferta del Gobierno es muy escasa y han planteado sus propias peticiones que, por el momento, no han sido plenamente aceptadas. Ante esta situación, el Gobierno lucha para impedir que la huelga paralice el país. Ayer, el secretario general de Transportes, Fernando Palau, informó de que se ha creado una mesa de trabajo que negociará hasta el lunes, “de forma constante", los problemas del sector. La idea es encontrar una “solución definitiva" que permita desconvocar el paro indefinido del próximo 17 de octubre.Palau asegura que la Administración ha comprendido y aceptado un 75 por ciento de las reclamaciones de los transportistas. “Queda otro 25 por ciento sobre el que hay algunos matices que introducir y mejorar algunos detalles de redacción", asegura el responsable de Transportes.
Aun así, explicó que hay algunas medidas propuestas que presentan algún problema de ilegalidad que hay que depurar, “porque", argumentó, “no podemos firmar un documento ilegal que vaya en contra de una directiva europea".

Por su parte, Ovidio de la Roza, vicepresidente de CETM y presidente del Comité Nacional de Transporte por Carretera, CNTC, una de las grandes organizaciones del sector, explicó que los transportistas han llegado a un acuerdo sobre la mitad de los puntos en discusión, pero no espera más acuerdos inmediatos. Entre estas reivindicaciones se cuentan puntos como una reducción del impuesto sobre primas de seguros del 100 por 100 en 2006 y del 50 por ciento en 2007. También piden una bajada a la mitad del Impuesto de Actividades Económicas, con “el compromiso de las haciendas loc ejercicio ales de no variar al alza los índices correctores aplicados durante el anterior".

También piden la eliminación del Impuesto sobre las Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos, que es una parte importante de la fiscalidad que soporta el combustible, auténtico caballo de batalla del sector. Mientras se buscan soluciones en Madrid, las asociaciones del norte de España, muy atomizadas, han ido radicalizando sus protestas. Ayer, en Santiago de Compostela, un camionero se enfrentó a un piquete y, al parecer, agredió a uno de sus miembros con un cuchillo. Este incidente da idea de lo tensos que están los ánimos entre los miembros de la profesión.

También ayer, en Cantabria, 500 camiones pudieron circular gracias a la escolta de la Guardia Civil, mientras que en Asturias eran 273 los vehículos vigilados. Hoy, los comboyes también viajan custodiados. A pesar de las protestas, el gasóleo sigue sin bajar y continúa su fluctuación por los récords de precios.
La crisis, que va camino de convertirse en estructural, no parece tener fin y ya se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los gobiernos occidentales.
Ayer, la Comisión Europea, a través de su comisario de Energía, Andris Piebalgs, ha pedido a las petroleras que aumenten sus inversiones en producción y refino. Creen que así, aumentando la cantidad de combustible en circulación, los precios bajarán.

Sin embargo, las petroleras dicen que no, que la culpa es del petróleo, que sigue carísimo. La Agencia Internacional de la Energía parece darles la razón y, además, empeora el panorama: para 2006, el consumo mundial de petróleo aumentará, algo que no será capaz de hacer la oferta. En palabras más llanas, los precios seguirán muy altos.