Muchos dispositivos, un solo conductor

El Gobierno federal de los Estados Unidos y diversas marcas de este país están desarrollando varias investigaciones para medir cómo puede verse afectada la conducción por el uso de las nuevas tecnologías, como Internet y los teléfonos celulares.

Hella, distribuidora en España de Visteon
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La tecnología está llegando de forma brutal a los coches. Teléfonos celulares, accesos a Internet, sistemas de navegación y mecanismos anti-choque ya están presentes en algunos vehículos de lujo. Y esto, en un par de años, se generalizará.
Ford y General Motors ya han iniciado investigaciones para contemplar el impacto de estas nuevas tecnologías, y el Gobierno de Estados Unidos no ha querido quedarse atrás y está llevando a cabo un estudio sobre cómo interactúa un conductor, que debe repartir su atención entre cómo tomar una curva, contestar una llamada, recibir las noticias por Internet y descubrir cuál es la ruta más adecuada.
El director de la investigación federal, el profesor Philip Spelt, ha señalado que "la gente que está bombardeada por la información de tres o cuatro dispositivos a la vez, tiene muchos problemas para hacerse cargo de la situación real".
El simulador que está usando Spelt en el Laboratorio Nacional Oak Ridge combina la acción de cuatro instrumentos que ya son, y serán, habituales en nuestros vehículos. Un teléfono celular, un mecanismo que te alerta ante colisiones traseras, un sistema de navegación y un acceso a Internet con pantalla integrada son los componentes del simulador, que, además, lanza de vez en cuando preguntas matemáticas para medir la "reserva cognitiva" de los conductores, es decir, "cuánto de su capacidad mental está dedicada a operar con los dispositivos y pilotar el coche y cuánto han reservado".
El estudio saldrá a la luz pública el próximo verano, pero Spelt ha dado a conocer algunos datos. Por el momento se ha probado a 36 personas, 18 hombres y otras tantas mujeres, de entre 20 y 50 años Cada uno de ellos permaneció dentro del simulador unos 45 minutos, recorriendo virtualmente casi 68 kilómetros. Según el profesor, la mayoría lo hizo bastante bien, chocando únicamente dos o tres. Esto demuestra, en palabras de Spelt, que "la gente aprende a arreglárselas cuando tiene que cuidar de sus propias vidas. "El 90 por ciento de la población puede hacerlo".
Cuando los investigadores controlaban los sistemas, haciendo que los dispositivos saltaran de forma ordenada, los conductores lo hacían mucho mejor. La conclusión de Spelt es clara: "en un futuro esto será trabajo de un ordenador de a bordo, que, por ejemplo, dejará una llamada en espera mientras se toma una curva"

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