Montar y entregar coches al momento, el reto de la década

Los cambios que afronta la civilización afectan sobremanera al mundo de la automoción. Internet, la que será columna vertebral de la sociedad del siglo XXI, está llamada a alterar definitivamente el mercado automovilístico. Las marcas recibirán pedidos online y deberán atenderlos con una premura desconocida hasta hoy.

Montar y entregar coches al momento, el reto de la década
Montar y entregar coches al momento, el reto de la década

Estas tendencias han quedado muy claras estos días en Detroit, durante la celebración del

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Salón del Automóvil de aquella ciudad, meca de la industria automovilística. Allí se han reunido los directivos de las grandes compañías para explicar al mundo cómo evolucionará el sector en los próximos meses.
Uno de los retos más importantes que afronta el mercado es el servicio rápido a los compradores. Los concesionarios están obligados, a medio o largo plazo, a perder terreno ante la venta online. El nuevo comprador cibernético no está dispuesto a esperar tres o cuatro semanas como mínimo para recibir su vehículo nuevo. Las marcas lo saben y buscan la manera de reducir el tiempo de espera. Los pedidos de Internet llegarán directamente a las fábricas, con lo que la cadena de peticiones se reduce notablemente. Es preciso recortar también la cadena de producción.
Los fabricantes han desarrollado ya el sistema "just in time", es decir, recibir todos los componentes justo en el momento de ser requeridos para su ensamblaje. Esto ha logrado reducir los almacenes de piezas y ahorrar dinero y tiempo, pero no es suficiente.
Hace dos años, un directivo de Toyota en Estados Unidos lanzó el guante: "Toyota trabaja en un sistema de producción y entrega en cinco días". La industria quedó estupefacta ante esta declaración y la propia Toyota acabó reculando y dijo que su directivo se había pasado un poco. Sin embargo, la veda estaba abierta y empezaba la carrera para entregar el coche más rápido que nadie.

Cuenta atrás
En estos momentos, las ofertas de las marcas parecen una cuenta atrás. Nissan quiere bajar sus plazos a 15 días, BMW, a 12...
Para Harold Kutner, vicepresidente de General Motors, el problema no está en la fabricación del coche, sino en la integración total del proceso, los pedidos, la entrega de los componentes, etc.
En definitiva, la industria tiene que estar preparada para asumir la llegada masiva de cientos de miles de órdenes de compra online y darles servicio en un tiempo necesariamente breve.
En estos momentos, las marcas se debaten entre esta necesidad y la respuesta a una pregunta clave: ¿es provechoso este modelo de trabajo?
Nissan y otras compañías fuerzan cada día sus cadenas de montaje para recortar tiempos de producción. La idea es organizar la estructura productiva como una única megafactoría alimentada constantemente por cientos de proveedores. Este organismo colosal debe vomitar coches al ritmo de los pedidos, pero, además, debe personalizarlos. Algunas compañías experimentan incluso con webcams en las fábricas para que los compradores puedan ver online cómo se monta su coche. No se puede perder tiempo.
BMW ha prometido un sistema de montaje y entrega que no irá más allá de 12 días para este año. Este procedimiento debería reducirse a 10 días en 2003. En Europa, varios fabricantes han empezado a debatir la hipótesis del "Coche de los tres días", una utopía que empieza a tomar cuerpo. Pero esto asusta un poco: "la industria debe ser cuidadosa", dice J. Ferron, experto de PryceWaterhouseCoopers, "hay un peligro real de prometer demasiado".
Todos saben que recortar al máximo sus plazos tiene una gran ventaja: se ahorra mucho dinero en almacenaje de vehículos. Así, se pueden ofrecer coches más baratos y ganar cuota de mercado.

La conexión, clave del proceso
Para que estas nuevas estrategias de producción funcionen, es precisa una interconexión total en el proceso. No sólo debe haber comunicación en tiempo real entre los clientes y la fábrica, sino también entre ésta y sus proveedores.
Para, Joe Magliochetti, presidente de DANA, una de las principales empresas de componentes del mundo, los proveedores están ganando cada vez más importancia en el sistema, algo que se refleja claramente en Wall Street, donde sus acciones suben sin parar.
Sin embargo, este mayor peso no se traslada a una mayor conexión con los constructores. Para Magliochetti, la cercanía entre las dos partes del proceso es una de las grandes claves del éxito.
Los proveedores no se conforman con grandes redes como Covisint, el gran portal de la industria. Piensan que es precisa una combinación de intercambios comerciales y cibercomercio. Lógicamente, quieren obtener beneficios de esta combinación.
Desde DANA también advierten del peligro que supone la rápida renovación de los modelos y las gamas de coches. No da tiempo a amortizar las inversiones que se hacen para fabricarlos.
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