Mitsubishi necesita una salvación

Si hay una automovilística japonesa que está en crisis, ésa es Mitsubishi. El fabricante hace frente seguramente a la peor situación de su historia, algo que quiere cambiar con un plan de reestructuración que acaba de poner en marcha.

Las ventas de Mitsubishi han caído un 40 por ciento en el mes de mayo; su principal socio, DaimlerChryler, no confía en su viabilidad económica y está sopesando reducir su peso accionarial; y su imagen, tras reconocer que habían ocultado fallos en la seguridad de miles de sus vehículos, está por los suelos. Todo parece estar en contra de que Mitsubishi salga a flote, aunque el plan de reestructuración que acaba de iniciarse puede lograrloAlgunos analistas del sector no desesperan y sostienen que de peor situación se partido partió Nissan y ahora es una compañía con beneficios. No será nada fácil, sin embargo. La marca japonesa ha perdido la confianza del consumidor nipón, que descubría no hace mucho tiempo como los responsables de Mitsubishi habían ocultado fallos en miles de vehículos y, posteriormente, llamaban a revisión 700.000 de sus automóviles. Como consecuencia de estos dos hechos, siete ejecutivos de la empresa y el ex presidente de la misma se encuentran en prisión. Para mejorar la imagen de la compañía, Mitsubishi ha creado un comité de ética que se encargará de los temas relacionados con la ética y la calidad. Estará formado por personas de fuera de la empresa, por lo que la independencia parece asegurada. Esto, no obstante, no será suficiente, por lo que se ha recurrido a un plan de salvación, que incluye recortes salariales y cierres de plantas, tanto en Japón como fuera de la isla. La plantilla de la empresa va a reducirse en un quinta parte. El objetivo es lograr beneficios en el ejercicio que finaliza en marzo de 2007, una meta que los analistas consideran demasiado optimista.