Mitsubishi despedirá a 9.500 empleados

En la presentación de resultados celebrada esta mañana en Tokio, el fabricante japonés ha anunciado una batería de medidas para volver a los beneficios.

Desde Tokio se ha especificado esta mañana en qué consiste el plan de reajuste del fabricante nipón. A petición de DaimlerChrysler, dueña del 34 por ciento de las acciones, se ha adelantado el anuncio del plan para hacerlo coincidir con la presentación de los resultados anuales del grupo.
Aunque la prensa nipona había calculado con anterioridad que los despidos se situarían entre 6.500 y 8.000 trabajadores, el ajuste de plantilla ha sido algo más severo de lo esperado. Hasta el año 2003, el constructor japonés despedirá a 9.500 de sus 65.000 empleados en todo el mundo, lo que supone un 14 por ciento de la plantilla. br> Además se reducirá la capacidad de producción del cuarto fabricante japonés en un 20 por ciento y se cerrará una de las fábricas que Mitsubishi tiene en Japón. Al igual que en Chrysler, también se pretende reducir el precio de los componentes en un 15 por ciento hasta el año 2003.
Mediante la aplicación de estas medidas, Mitsubishi espera volver a los beneficios en el ejercicio 2001/2002, mientras que para el presente ejercicio todavía se calculan unas pérdidas netas de 1.300 millones de euros. Hasta el año 2003, Mitsubishi quiere volver a recuperar un margen de beneficio del 4,5 por ciento.
Los planes de Mitsubishi son parte de un plan de reestructuración de DaimlerChrysler, del que tiene el 34 por ciento y la opción de hacerse con la mayoría de la compañía a finales de 2003. El grupo aumentó su influencia en el fabricante a raíz del escándalo destapado este verano por la ocultación sistemática de fallos en sus vehículos, que ha producido un déficit de credibilidad y caída de ventas del endeudado fabricante. Desde entonces, el alemán Rolf Eckrodt es el vicepresidente y jefe de operaciones del fabricante y vela por los intereses de Sttutgart en Japón.
Eckrodt anunció durante la rueda de prensa en Tokio, que se cerrará una de las cuatro fábricas de Mitsubishi en Japón, posiblemente la de Nagoya y que se está estudiando el futuro de la deficitaria planta que el fabricante tiene en Australia. Además se reducirán a la mitad las 24 plataformas que se están utilizando en la actualidad. Finalmente, Mitsubishi abandona el segmento de los vehículos de lujo, con la paralización de la producción de los modelos Proudia y Dignity.