MG Rover, pendiente de un hilo

La situación de MG Rover continúa siendo complicada. El Gobierno británico no quiere ver cómo el barco de la compañía se va a pique y por eso ha ofrecido unas ayudas de 9,6 millones de euros para mantener, al menos, el próximo sueldo de los trabajadores.

El empleo en la planta de MG Rover en Longbridge (Birmingham) peligra y, según va pasando el tiempo, aún más. El Gobierno de las islas ha aprobado una ayuda de 9,6 millones de euros para mantener, al menos, los salarios de los empleados. En principio esta cantidad podría suplir los gastos hasta final esta misma semana. MG Rover necesita unos 315 millones de euros para acabar el año, pero la inversión debe tener origen privado. Si no es así, la Unión Europea tomaría cartas en el asunto y el tema se complicaría todavía más.

De hecho, el portavoz de la Comisión de Competencia, Jonathan Todd, ya ha avisado a Tony Blair, primer ministro británico, de que aún no hay comunicación en el seno de la Unión de que el Gobierno británico vaya a pagar un subsidio a MG Rover.

Las reglas europeas son muy claras en este aspecto: los gobiernos no pueden conceder subvenciones a empresas privadas para mantener a flote una compañía de manera indefinida. De hacerlo, sería siguiendo ciertas condiciones, como que el crédito no durase más de seis meses y siempre con el compromiso de la empresa receptora de devolver el dinero.

De todas formas, la historia reciente nos dice que la Unión Europea suele ser flexible en cuanto a ayudas aportadas por el Estado y que, a posteriori, es cuando exigen el reembolso de las ayudas, incluso con intereses.

Así que, visto lo visto, MG Rover tendría que encontrar inversores en poco tiempo, ya que parece que de poco le van a servir las ayudas estatales. Por eso, las negociaciones con el grupo chino SAIC (Shanghai Automotive Industries Corporation) aún no se pueden dar por abandonadas. Todavía queda esperanza. Que MG Rover acabe el año pagando a sus empleados sus sueldos costaría sólo en Gran Bretaña 315 millones de euros; el Gobierno de ese país ha ofrecido una ayuda momentánea de 9,6 millones. La responsable de Comercio e Industria del Gobierno Blair, Patricia Hewitt, viajará próximamente a China junto con los sindicatos de MG Rover para presentar una propuesta de viabilidad a la compañía china. Lo que no está seguro es que SAIC esté dispuesta a negociar. La empresa oriental podría seguir esperando. Si MG Rover quiebra definitivamente y se desgajan sus actividades, podría comprar alguna parte de ellas a un precio más barato. Así el negocio les saldría redondo.

Según los analistas especializados, SAIC está interesada en la planta de Longbrigde, que emplea a unos 19.000 trabajadores entre puestos directos y proveedores. Con esta factoría en su cartera, el salto de la firma china al Viejo Continente sería mucho más sencillo.

Los nuevos auditores de MG Rover dicen que pierde unos 35 millones de euros al mes. La cifra no es del agrado de SAIC, que, según otras fuentes, asegura que ya no quiere negociar con la compañía británica.