Mercedes Clase R

Salón rodante, laboratorio tecnológico, nueva categoría, inédito diseño... Prepárate: no sólo nunca habías visto un Mercedes así; tampoco existe un modelo en todo el mercado con el que compararlo. Pero es cuestión de tiempo: sus competidores ya trabajan para plantarle cara.

Mercedes Clase R
Mercedes Clase R

Mercedes asegura que el Clase R está “hecho a medida para largos recorridos". Por eso, han optado por un cuidadoso sistema de suspensión: conjuntos neumáticos en el eje trasero. El conductor puede elegir entre dos modelos de uso distinto con tan sólo apretar un botón: sport, para un uso más deportivo, o confort, para un rodar más suave. Nada más seleccionar una u otra, notamos la diferencia (en nuestro caso, preferimos el modo sport, porque nos transmite mejor qué pasa debajo de las ruedas). La marca asegura que han puesto a punto el Clase R para Europa. El tarado de la suspensión es más firme que el de las unidades destinadas al mercado estadounidense. También se ha contado con una dirección más rápida y directa. Rodar por autopistas a buen ritmo es su especialidad, pero el Clase R –a pesar de sus 5 metros de longitud- no teme las carreteras viradas. Por algo incluye tracción integral permanente (una característica que lo distingue del resto de monovolúmenes tradicionales de 6 o más plazas). Incluso puedes abandonar el asfalto. Opcionalmente, monta Airmatic (un nombre que bien podría haber utilizado Nike para su último modelo de zapatillas). De hecho, su funcionamiento es, en cierto modo, parecido: se trata de una suspensión neumática. Amortiguadores adaptativos elevan la carrocería unos 5 centímetros. Si superamos los 120 km/h, el mismo sistema rebajará automáticamente la altura de la carrocería, con lo que el coche se hará más aerodinámico. Por las autopistas alemanas, de rectas infinitas y buen firme, el Clase R se ha mostrado como un rodador infatigable. Aplomado y silencioso. Su amplia carrocería y su peso tampoco lo lastran en terreno virado: las inercias y derivas no plantean problema alguno. Su frenada es eficaz y contamos con ESP desconectable. Además, en los puertos de montaña o cuando el firme se hace resbaladizo, la tracción 4 Matic es toda una garantía. El Clase R presenta un nuevo motor Diesel de 3 litros. Se trata de un V6 de 224 CV de potencia máxima y un par de 51 mkg entre 1.600 y 2.800 rpm. Según la marca, con esta mecánica alcanza una velocidad de 222 km/h, pasa de 0 a 100 en 8,7 segundos y precisa 9,3 litros cada 100 kilómetros (datos para la carrocería corta). A bajas vueltas ya se encuentra en forma. Lo mejor de esta mecánica llega a partir de las 2.000 rpm y ofrece su potencia máxima alcanzando las 4.000 rpm. También hay que indicar su baja rumorosidad. Nada de estridencias: es suave y lineal. Todos los motores van unidos a la tracción automática 7G-Tronic, que posee dos programas de uso (confort y sport). El primero de ellos está pensado para una conducción más tranquila. Si optas por el segundo, estirará más las marchas, moviéndote en torno a las 3.000 rpm. También podrás elegir las relaciones mediante pulsadores situados en el volante. Por cierto, que la palanca de cambio ha desaparecido del túnel central: ahora, presenta una pequeña manecilla en el reverso del volante (como la del intermitente o la del limpiaparabrisas). Por las carreteras de Múnich, nos llevamos más de una sorpresa al bordo del Clase R. Para empezar, porque este CDI destaca por su suavidad: nada de ruidos y entrega lineal de potencia.
También nos ha gustado la soltura con la que se mueve nuestro protagonista: a pesar de sus cinco metros de longitud mantiene sin complejos ritmos vivos. La carrocería no sufre grandes inercias, la dirección da confianza y, además, los consumos no se disparan.
Incluso te podemos decir que puede abandonar el asfalto, ya que la carrocería se eleva unos cinco centímetros. Tan sólo tienes que apretar un botón, pero la operación te llevará algunos segundos. En gasolina, podemos elegir entre dos versiones distintas. El R 350 incorpora un V6 de 3,5 litros; se trata de una mecánica de 272 CV de potencia y un par máximo de 35 mkg entre 2.400 y 5.000 rpm. Su velocidad punta se sitúa en 230 km/h; su aceleración 0-100, en 8,3 segundos y su consumo, en 11,4 litros cada 100 kilómetros. También encontrarás el R 500, un poderoso V8 de 5 litros, 306 CV y 46 mkg entre 2.700 y 4.750 rpm. Sus números no son nada desdeñables para un vehículo de casi 5 metros de longitud: una velocidad de 245 km/h, una aceleración 0-100 km/h en 6,9 segundos y un consumo de 13,3 litros cada 100 kilómetros.

Afortunadamente no lo hemos podido sentir en funcionamiento, pero te contamos la teoría, porque merece la pena. El Clase R se “prepara" ante una colisión inminente. Gracias al sistema Pre-Safe, si los sensores detectan situaciones críticas, se tensarán los cinturones de seguridad, se colocarán los asientos e, incluso, se cerrará el techo panorámico de cristal si lo llevamos abierto. También incorpora opcionalmente los reposacabezas activos Neck-Pro. En caso de colisión, los reposacabezas se desplazan hacia delante en décimas de segundos para recoger mejor la cabeza del pasajero.
Mercedes asegura que el Clase R está “hecho a medida para largos recorridos". Por eso, han optado por un cuidadoso sistema de suspensión: conjuntos neumáticos en el eje trasero. El conductor puede elegir entre dos modelos de uso distinto con tan sólo apretar un botón: sport, para un uso más deportivo, o confort, para un rodar más suave. Nada más seleccionar una u otra, notamos la diferencia (en nuestro caso, preferimos el modo sport, porque nos transmite mejor qué pasa debajo de las ruedas). La marca asegura que han puesto a punto el Clase R para Europa. El tarado de la suspensión es más firme que el de las unidades destinadas al mercado estadounidense. También se ha contado con una dirección más rápida y directa. Rodar por autopistas a buen ritmo es su especialidad, pero el Clase R –a pesar de sus 5 metros de longitud- no teme las carreteras viradas. Por algo incluye tracción integral permanente (una característica que lo distingue del resto de monovolúmenes tradicionales de 6 o más plazas). Incluso puedes abandonar el asfalto. Opcionalmente, monta Airmatic (un nombre que bien podría haber utilizado Nike para su último modelo de zapatillas). De hecho, su funcionamiento es, en cierto modo, parecido: se trata de una suspensión neumática. Amortiguadores adaptativos elevan la carrocería unos 5 centímetros. Si superamos los 120 km/h, el mismo sistema rebajará automáticamente la altura de la carrocería, con lo que el coche se hará más aerodinámico. Por las autopistas alemanas, de rectas infinitas y buen firme, el Clase R se ha mostrado como un rodador infatigable. Aplomado y silencioso. Su amplia carrocería y su peso tampoco lo lastran en terreno virado: las inercias y derivas no plantean problema alguno. Su frenada es eficaz y contamos con ESP desconectable. Además, en los puertos de montaña o cuando el firme se hace resbaladizo, la tracción 4 Matic es toda una garantía. El Clase R presenta un nuevo motor Diesel de 3 litros. Se trata de un V6 de 224 CV de potencia máxima y un par de 51 mkg entre 1.600 y 2.800 rpm. Según la marca, con esta mecánica alcanza una velocidad de 222 km/h, pasa de 0 a 100 en 8,7 segundos y precisa 9,3 litros cada 100 kilómetros (datos para la carrocería corta). A bajas vueltas ya se encuentra en forma. Lo mejor de esta mecánica llega a partir de las 2.000 rpm y ofrece su potencia máxima alcanzando las 4.000 rpm. También hay que indicar su baja rumorosidad. Nada de estridencias: es suave y lineal. Todos los motores van unidos a la tracción automática 7G-Tronic, que posee dos programas de uso (confort y sport). El primero de ellos está pensado para una conducción más tranquila. Si optas por el segundo, estirará más las marchas, moviéndote en torno a las 3.000 rpm. También podrás elegir las relaciones mediante pulsadores situados en el volante. Por cierto, que la palanca de cambio ha desaparecido del túnel central: ahora, presenta una pequeña manecilla en el reverso del volante (como la del intermitente o la del limpiaparabrisas). Por las carreteras de Múnich, nos llevamos más de una sorpresa al bordo del Clase R. Para empezar, porque este CDI destaca por su suavidad: nada de ruidos y entrega lineal de potencia.
También nos ha gustado la soltura con la que se mueve nuestro protagonista: a pesar de sus cinco metros de longitud mantiene sin complejos ritmos vivos. La carrocería no sufre grandes inercias, la dirección da confianza y, además, los consumos no se disparan.
Incluso te podemos decir que puede abandonar el asfalto, ya que la carrocería se eleva unos cinco centímetros. Tan sólo tienes que apretar un botón, pero la operación te llevará algunos segundos. En gasolina, podemos elegir entre dos versiones distintas. El R 350 incorpora un V6 de 3,5 litros; se trata de una mecánica de 272 CV de potencia y un par máximo de 35 mkg entre 2.400 y 5.000 rpm. Su velocidad punta se sitúa en 230 km/h; su aceleración 0-100, en 8,3 segundos y su consumo, en 11,4 litros cada 100 kilómetros. También encontrarás el R 500, un poderoso V8 de 5 litros, 306 CV y 46 mkg entre 2.700 y 4.750 rpm. Sus números no son nada desdeñables para un vehículo de casi 5 metros de longitud: una velocidad de 245 km/h, una aceleración 0-100 km/h en 6,9 segundos y un consumo de 13,3 litros cada 100 kilómetros.
Afortunadamente no lo hemos podido sentir en funcionamiento, pero te contamos la teoría, porque merece la pena. El Clase R se “prepara" ante una colisión inminente. Gracias al sistema Pre-Safe, si los sensores detectan situaciones críticas, se tensarán los cinturones de seguridad, se colocarán los asientos e, incluso, se cerrará el techo panorámico de cristal si lo llevamos abierto. También incorpora opcionalmente los reposacabezas activos Neck-Pro. En caso de colisión, los reposacabezas se desplazan hacia delante en décimas de segundos para recoger mejor la cabeza del pasajero.
Mercedes asegura que el Clase R está “hecho a medida para largos recorridos". Por eso, han optado por un cuidadoso sistema de suspensión: conjuntos neumáticos en el eje trasero. El conductor puede elegir entre dos modelos de uso distinto con tan sólo apretar un botón: sport, para un uso más deportivo, o confort, para un rodar más suave. Nada más seleccionar una u otra, notamos la diferencia (en nuestro caso, preferimos el modo sport, porque nos transmite mejor qué pasa debajo de las ruedas). La marca asegura que han puesto a punto el Clase R para Europa. El tarado de la suspensión es más firme que el de las unidades destinadas al mercado estadounidense. También se ha contado con una dirección más rápida y directa. Rodar por autopistas a buen ritmo es su especialidad, pero el Clase R –a pesar de sus 5 metros de longitud- no teme las carreteras viradas. Por algo incluye tracción integral permanente (una característica que lo distingue del resto de monovolúmenes tradicionales de 6 o más plazas). Incluso puedes abandonar el asfalto. Opcionalmente, monta Airmatic (un nombre que bien podría haber utilizado Nike para su último modelo de zapatillas). De hecho, su funcionamiento es, en cierto modo, parecido: se trata de una suspensión neumática. Amortiguadores adaptativos elevan la carrocería unos 5 centímetros. Si superamos los 120 km/h, el mismo sistema rebajará automáticamente la altura de la carrocería, con lo que el coche se hará más aerodinámico. Por las autopistas alemanas, de rectas infinitas y buen firme, el Clase R se ha mostrado como un rodador infatigable. Aplomado y silencioso. Su amplia carrocería y su peso tampoco lo lastran en terreno virado: las inercias y derivas no plantean problema alguno. Su frenada es eficaz y contamos con ESP desconectable. Además, en los puertos de montaña o cuando el firme se hace resbaladizo, la tracción 4 Matic es toda una garantía. El Clase R presenta un nuevo motor Diesel de 3 litros. Se trata de un V6 de 224 CV de potencia máxima y un par de 51 mkg entre 1.600 y 2.800 rpm. Según la marca, con esta mecánica alcanza una velocidad de 222 km/h, pasa de 0 a 100 en 8,7 segundos y precisa 9,3 litros cada 100 kilómetros (datos para la carrocería corta). A bajas vueltas ya se encuentra en forma. Lo mejor de esta mecánica llega a partir de las 2.000 rpm y ofrece su potencia máxima alcanzando las 4.000 rpm. También hay que indicar su baja rumorosidad. Nada de estridencias: es suave y lineal. Todos los motores van unidos a la tracción automática 7G-Tronic, que posee dos programas de uso (confort y sport). El primero de ellos está pensado para una conducción más tranquila. Si optas por el segundo, estirará más las marchas, moviéndote en torno a las 3.000 rpm. También podrás elegir las relaciones mediante pulsadores situados en el volante. Por cierto, que la palanca de cambio ha desaparecido del túnel central: ahora, presenta una pequeña manecilla en el reverso del volante (como la del intermitente o la del limpiaparabrisas). Por las carreteras de Múnich, nos llevamos más de una sorpresa al bordo del Clase R. Para empezar, porque este CDI destaca por su suavidad: nada de ruidos y entrega lineal de potencia.
También nos ha gustado la soltura con la que se mueve nuestro protagonista: a pesar de sus cinco metros de longitud mantiene sin complejos ritmos vivos. La carrocería no sufre grandes inercias, la dirección da confianza y, además, los consumos no se disparan.
Incluso te podemos decir que puede abandonar el asfalto, ya que la carrocería se eleva unos cinco centímetros. Tan sólo tienes que apretar un botón, pero la operación te llevará algunos segundos. En gasolina, podemos elegir entre dos versiones distintas. El R 350 incorpora un V6 de 3,5 litros; se trata de una mecánica de 272 CV de potencia y un par máximo de 35 mkg entre 2.400 y 5.000 rpm. Su velocidad punta se sitúa en 230 km/h; su aceleración 0-100, en 8,3 segundos y su consumo, en 11,4 litros cada 100 kilómetros. También encontrarás el R 500, un poderoso V8 de 5 litros, 306 CV y 46 mkg entre 2.700 y 4.750 rpm. Sus números no son nada desdeñables para un vehículo de casi 5 metros de longitud: una velocidad de 245 km/h, una aceleración 0-100 km/h en 6,9 segundos y un consumo de 13,3 litros cada 100 kilómetros.
Afortunadamente no lo hemos podido sentir en funcionamiento, pero te contamos la teoría, porque merece la pena. El Clase R se “prepara" ante una colisión inminente. Gracias al sistema Pre-Safe, si los sensores detectan situaciones críticas, se tensarán los cinturones de seguridad, se colocarán los asientos e, incluso, se cerrará el techo panorámico de cristal si lo llevamos abierto. También incorpora opcionalmente los reposacabezas activos Neck-Pro. En caso de colisión, los reposacabezas se desplazan hacia delante en décimas de segundos para recoger mejor la cabeza del pasajero.
Mercedes asegura que el Clase R está “hecho a medida para largos recorridos". Por eso, han optado por un cuidadoso sistema de suspensión: conjuntos neumáticos en el eje trasero. El conductor puede elegir entre dos modelos de uso distinto con tan sólo apretar un botón: sport, para un uso más deportivo, o confort, para un rodar más suave. Nada más seleccionar una u otra, notamos la diferencia (en nuestro caso, preferimos el modo sport, porque nos transmite mejor qué pasa debajo de las ruedas). La marca asegura que han puesto a punto el Clase R para Europa. El tarado de la suspensión es más firme que el de las unidades destinadas al mercado estadounidense. También se ha contado con una dirección más rápida y directa. Rodar por autopistas a buen ritmo es su especialidad, pero el Clase R –a pesar de sus 5 metros de longitud- no teme las carreteras viradas. Por algo incluye tracción integral permanente (una característica que lo distingue del resto de monovolúmenes tradicionales de 6 o más plazas). Incluso puedes abandonar el asfalto. Opcionalmente, monta Airmatic (un nombre que bien podría haber utilizado Nike para su último modelo de zapatillas). De hecho, su funcionamiento es, en cierto modo, parecido: se trata de una suspensión neumática. Amortiguadores adaptativos elevan la carrocería unos 5 centímetros. Si superamos los 120 km/h, el mismo sistema rebajará automáticamente la altura de la carrocería, con lo que el coche se hará más aerodinámico. Por las autopistas alemanas, de rectas infinitas y buen firme, el Clase R se ha mostrado como un rodador infatigable. Aplomado y silencioso. Su amplia carrocería y su peso tampoco lo lastran en terreno virado: las inercias y derivas no plantean problema alguno. Su frenada es eficaz y contamos con ESP desconectable. Además, en los puertos de montaña o cuando el firme se hace resbaladizo, la tracción 4 Matic es toda una garantía. El Clase R presenta un nuevo motor Diesel de 3 litros. Se trata de un V6 de 224 CV de potencia máxima y un par de 51 mkg entre 1.600 y 2.800 rpm. Según la marca, con esta mecánica alcanza una velocidad de 222 km/h, pasa de 0 a 100 en 8,7 segundos y precisa 9,3 litros cada 100 kilómetros (datos para la carrocería corta). A bajas vueltas ya se encuentra en forma. Lo mejor de esta mecánica llega a partir de las 2.000 rpm y ofrece su potencia máxima alcanzando las 4.000 rpm. También hay que indicar su baja rumorosidad. Nada de estridencias: es suave y lineal. Todos los motores van unidos a la tracción automática 7G-Tronic, que posee dos programas de uso (confort y sport). El primero de ellos está pensado para una conducción más tranquila. Si optas por el segundo, estirará más las marchas, moviéndote en torno a las 3.000 rpm. También podrás elegir las relaciones mediante pulsadores situados en el volante. Por cierto, que la palanca de cambio ha desaparecido del túnel central: ahora, presenta una pequeña manecilla en el reverso del volante (como la del intermitente o la del limpiaparabrisas). Por las carreteras de Múnich, nos llevamos más de una sorpresa al bordo del Clase R. Para empezar, porque este CDI destaca por su suavidad: nada de ruidos y entrega lineal de potencia.
También nos ha gustado la soltura con la que se mueve nuestro protagonista: a pesar de sus cinco metros de longitud mantiene sin complejos ritmos vivos. La carrocería no sufre grandes inercias, la dirección da confianza y, además, los consumos no se disparan.
Incluso te podemos decir que puede abandonar el asfalto, ya que la carrocería se eleva unos cinco centímetros. Tan sólo tienes que apretar un botón, pero la operación te llevará algunos segundos. En gasolina, podemos elegir entre dos versiones distintas. El R 350 incorpora un V6 de 3,5 litros; se trata de una mecánica de 272 CV de potencia y un par máximo de 35 mkg entre 2.400 y 5.000 rpm. Su velocidad punta se sitúa en 230 km/h; su aceleración 0-100, en 8,3 segundos y su consumo, en 11,4 litros cada 100 kilómetros. También encontrarás el R 500, un poderoso V8 de 5 litros, 306 CV y 46 mkg entre 2.700 y 4.750 rpm. Sus números no son nada desdeñables para un vehículo de casi 5 metros de longitud: una velocidad de 245 km/h, una aceleración 0-100 km/h en 6,9 segundos y un consumo de 13,3 litros cada 100 kilómetros.
Afortunadamente no lo hemos podido sentir en funcionamiento, pero te contamos la teoría, porque merece la pena. El Clase R se “prepara" ante una colisión inminente. Gracias al sistema Pre-Safe, si los sensores detectan situaciones críticas, se tensarán los cinturones de seguridad, se colocarán los asientos e, incluso, se cerrará el techo panorámico de cristal si lo llevamos abierto. También incorpora opcionalmente los reposacabezas activos Neck-Pro. En caso de colisión, los reposacabezas se desplazan hacia delante en décimas de segundos para recoger mejor la cabeza del pasajero.
Mercedes asegura que el Clase R está “hecho a medida para largos recorridos". Por eso, han optado por un cuidadoso sistema de suspensión: conjuntos neumáticos en el eje trasero. El conductor puede elegir entre dos modelos de uso distinto con tan sólo apretar un botón: sport, para un uso más deportivo, o confort, para un rodar más suave. Nada más seleccionar una u otra, notamos la diferencia (en nuestro caso, preferimos el modo sport, porque nos transmite mejor qué pasa debajo de las ruedas). La marca asegura que han puesto a punto el Clase R para Europa. El tarado de la suspensión es más firme que el de las unidades destinadas al mercado estadounidense. También se ha contado con una dirección más rápida y directa. Rodar por autopistas a buen ritmo es su especialidad, pero el Clase R –a pesar de sus 5 metros de longitud- no teme las carreteras viradas. Por algo incluye tracción integral permanente (una característica que lo distingue del resto de monovolúmenes tradicionales de 6 o más plazas). Incluso puedes abandonar el asfalto. Opcionalmente, monta Airmatic (un nombre que bien podría haber utilizado Nike para su último modelo de zapatillas). De hecho, su funcionamiento es, en cierto modo, parecido: se trata de una suspensión neumática. Amortiguadores adaptativos elevan la carrocería unos 5 centímetros. Si superamos los 120 km/h, el mismo sistema rebajará automáticamente la altura de la carrocería, con lo que el coche se hará más aerodinámico. Por las autopistas alemanas, de rectas infinitas y buen firme, el Clase R se ha mostrado como un rodador infatigable. Aplomado y silencioso. Su amplia carrocería y su peso tampoco lo lastran en terreno virado: las inercias y derivas no plantean problema alguno. Su frenada es eficaz y contamos con ESP desconectable. Además, en los puertos de montaña o cuando el firme se hace resbaladizo, la tracción 4 Matic es toda una garantía. El Clase R presenta un nuevo motor Diesel de 3 litros. Se trata de un V6 de 224 CV de potencia máxima y un par de 51 mkg entre 1.600 y 2.800 rpm. Según la marca, con esta mecánica alcanza una velocidad de 222 km/h, pasa de 0 a 100 en 8,7 segundos y precisa 9,3 litros cada 100 kilómetros (datos para la carrocería corta). A bajas vueltas ya se encuentra en forma. Lo mejor de esta mecánica llega a partir de las 2.000 rpm y ofrece su potencia máxima alcanzando las 4.000 rpm. También hay que indicar su baja rumorosidad. Nada de estridencias: es suave y lineal. Todos los motores van unidos a la tracción automática 7G-Tronic, que posee dos programas de uso (confort y sport). El primero de ellos está pensado para una conducción más tranquila. Si optas por el segundo, estirará más las marchas, moviéndote en torno a las 3.000 rpm. También podrás elegir las relaciones mediante pulsadores situados en el volante. Por cierto, que la palanca de cambio ha desaparecido del túnel central: ahora, presenta una pequeña manecilla en el reverso del volante (como la del intermitente o la del limpiaparabrisas). Por las carreteras de Múnich, nos llevamos más de una sorpresa al bordo del Clase R. Para empezar, porque este CDI destaca por su suavidad: nada de ruidos y entrega lineal de potencia.
También nos ha gustado la soltura con la que se mueve nuestro protagonista: a pesar de sus cinco metros de longitud mantiene sin complejos ritmos vivos. La carrocería no sufre grandes inercias, la dirección da confianza y, además, los consumos no se disparan.
Incluso te podemos decir que puede abandonar el asfalto, ya que la carrocería se eleva unos cinco centímetros. Tan sólo tienes que apretar un botón, pero la operación te llevará algunos segundos. En gasolina, podemos elegir entre dos versiones distintas. El R 350 incorpora un V6 de 3,5 litros; se trata de una mecánica de 272 CV de potencia y un par máximo de 35 mkg entre 2.400 y 5.000 rpm. Su velocidad punta se sitúa en 230 km/h; su aceleración 0-100, en 8,3 segundos y su consumo, en 11,4 litros cada 100 kilómetros. También encontrarás el R 500, un poderoso V8 de 5 litros, 306 CV y 46 mkg entre 2.700 y 4.750 rpm. Sus números no son nada desdeñables para un vehículo de casi 5 metros de longitud: una velocidad de 245 km/h, una aceleración 0-100 km/h en 6,9 segundos y un consumo de 13,3 litros cada 100 kilómetros.
Afortunadamente no lo hemos podido sentir en funcionamiento, pero te contamos la teoría, porque merece la pena. El Clase R se “prepara" ante una colisión inminente. Gracias al sistema Pre-Safe, si los sensores detectan situaciones críticas, se tensarán los cinturones de seguridad, se colocarán los asientos e, incluso, se cerrará el techo panorámico de cristal si lo llevamos abierto. También incorpora opcionalmente los reposacabezas activos Neck-Pro. En caso de colisión, los reposacabezas se desplazan hacia delante en décimas de segundos para recoger mejor la cabeza del pasajero.