Malos tiempos para la industria

Un reciente estudio realizado por el sindicato de Comisiones Obreras revela, en cifras, la ya palpable crisis que vive el sector de la automoción. Hasta 7.000 empleos podrían perderse en las fábricas de coches de nuestro país.

Malos tiempos para la industria
Malos tiempos para la industria

Hasta un 10 por ciento de los empleos podrían perderse este año en las fábricas de automóviles de nuestro país, lo que significa, según previsiones de Comisiones Obreras, alrededor de 7.000 puestos de trabajo que pasarán a engrosar las listas del paro. Y es que el incremento de la producción se ha roto, tal como advierten desde el mismo sindicato, al tiempo que reclaman a la Administración un plan que mejore la competitividad. Estos datos, resultado de un estudio realizado por la Federación Minerometalúrgica de CCOO -cuyas cuentas incluyen los planes de reducción de producción y plantilla anunciados por las grandes compañías antes del verano- superarían el drástico recorte que sufrieron, en el año 1993, las empresas constructoras. Los más afectados serán los empleos temporales.La fabricación de turismos cayó en un 12,4 por ciento en tan sólo ocho meses, algo que, desde ANFAC, imputan a la fragilidad de los principales mercados europeos, así como al final del ciclo comercial de muchos modelos.Asimismo, el sistema de bolsas de horas, un mecanismo flexible que las fábricas aplican internamente –por lo que el INEM apenas registra una afluencia masiva de desempleados en el sector- ha llegado a su propio límite de posibilidades.La compañía SEAT ya ha advertido a los sindicatos que su excedente de mano de obra por dicha caída en la producción es de 1.400 trabajadores. Algo parecido le ocurre a la planta de Renault en Valladolid debido a la disminución de la fabricación del Modus. O factorías como las que Ford tiene en Valencia u Opel en Zaragoza, sobre las cuales ya comienza a planear la sombra del paro con motivo del traslado de la producción de algún modelo a otras plantas cuyos costes son menores.Aunque, según el sindicato UGT, la suspensión de pagos del fabricante de componentes del automóvil Delphi Automotive no debe afectar a las siete plantas que la compañía estadounidense posee en España, lo cierto es que la crisis se avecina.Su plantilla en nuestro país, recuerdan desde el sindicato, suma más de 4.000 trabajadores, los cuales “vienen realizando importantes sacrificios desde hace algunos años para mantener el empleo",añaden. El hecho de que el sector de componentes se haya sumido en una difícil situación en España se debe, fundamentalmente, “a un preocupante proceso de deslocalización de productos que no obedece, en la mayoría de los casos, a razones financieras, sino a una ‘peligrosa’ estrategia de huida a países con peores condiciones laborales", valoran. De hecho, fuentes de UGT recuerdan que el Grupo facturó en Europa 23.000 millones de euros en lo que va de 2005, un 2,2 por ciento más que en el mismo periodo de 2004. Aunque tampoco ocultan un panorama difícil para el empleo industrial en la compañía tras el cierre y traslado a Tarazona de la planta soriana de Olvega, la venta de las instalaciones de La Rioja, las reconversiones de las fábricas de Belchite, y más recientemente, de Barcelona y Cádiz.