Magna Steyr: El titán del motor

Hemos acudido a Graz, en plena Austria, ciudad famosa, entre otras cosas, por ser la cuna del titán Arnold Schwarzenegger y por realizar pruebas no menos hercúleas a los automóviles. No en vano, allí se asienta una de las plantas de automoción más grandes del mundo, Magna Steyr.

Magna Steyr: El titán del motor
Magna Steyr: El titán del motor

Saab ha diseñado su 9-3 Convertible para que desafíe a los elementos. Según aseguran, su rigidez torsional se ha triplicado, su parabrisas es capaz de soportar una carga 2,2 veces mayor que el propio peso del automóvil y su capota se puede plegar bajo una fuerte ventisca. La tarea no era sencilla. Los descapotables necesitan una estructura reforzada: al no tener techo, su rigidez se ve muy afectada. Por eso, hay que añadirles montantes y largueros. Este “blindaje" aumentaba considerablemente el peso de estos vehículos (solían ser cerca de un 10 por ciento más pesados que modelos similares con techo rígido). Además, se convertían en auténticos bloques sobre ruedas, lo que no les hacía demasiado idóneos para absorber impactos. O, al menos, eso era antes. El 9-3 Convertible fue el primer descapotable que consiguió cinco estrellas en las pruebas de choque del Euro NCAP. En realidad, en esos mismos tests, también logró la misma puntuación (que es la máxima) el Mégane Coupé Cabriolet. Ningún cabrio más ha logrado entrar en este selecto club. Para comprender sus logros hay que echar un vistazo a sus entrañas. Se ha diseñado una especie de cápsula que protege a los peatones en las colisiones frontales. De hecho, pudimos ver un Saab 9-3 Convertible tras pasar por un duro test de choque y vimos cómo la zona central del mismo estaba de una pieza.

También se ha creado una especie de segundo chasis suplementario y se ha reforzado las estructuras delanteras, traseras y laterales. ¿Por qué? Según nos explican los ingenieros de Saab, cuando no hay techo, un descapotable tiene que absorber de otra manera la energía central: debe desviar esas fuerzas hacia la parte inferior del coche. No era el único problema al que se enfrentaban: en los descapotables no hay pilares donde sujetar los cinturones de seguridad, ni para los airbags laterales. Así, optaron por integrar estos elementos directamente en los asientos. Su desarrollo fue muy complicado y se realizó fuera de Graz: los asientos se fabrican en Eslovaquia y llegan completamente montados a Magna Steyr. El vuelco, el vuelco, el vuelco... Era una preocupación constante de los ingenieros de Saab, pero, curiosamente, sólo en el nueve por ciento de los accidentes el coche llega a volcar. Eso sí, si ocurre en un descapotable, las consecuencias pueden ser nefastas.

Decidieron incluir barras antivuelco, que quedaban escondidas en los reposacabezas. Cuando unos sensores detectan el volteo del coche, estas protecciones se disparan. También colocaron el tanque de combustible en el eje trasero del vehículo, lo más lejos posible de cualquier punto de impacto.

Como hemos visto, un descapotable necesita un desarrollo especial. Los ingenieros de Saab tardaron más de tres años en realizar este 9-3 Convertible. Cada pieza elegida pasaba duros controles en sus túneles del viento. Además, realizaron unas exhaustivas pruebas de choque y no dudaron en trasladar los vehículos a los parajes más extremos: antes de darles el visto bueno, rodaron por la árida Arizona, por las interminables carreteras australianas y por los fríos caminos del norte de Suecia (según comentan, hacía una temperatura de 32 grados bajo cero y circulaban con el techo abierto).

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