Madrid tiene que cambiar los parquímetros

El sistema de aparcamiento regulado de Madrid se enfrenta a importantes modificaciones. Los cambios, obligados por la nueva ordenanza de circulación de la ciudad, harán todavía más difícil la tarea de aparcar para aquellos conductores que no sean residentes.

Según explica el diario El País en su edición de hoy, el Ayuntamiento de Madrid ultima su nueva ordenanza de circulación, el código legal que regula el tráfico dentro de la capital. En esta nueva edición de la ordenanza, el consistorio quiere endurecer las condiciones de aparcamiento en las calles de Madrid, impidiendo que los coches se “eternicen" aparcados.
Como se sabe, desde hace un año, en Madrid rige un sistema de aparcamiento regulado por parquímetros que divide las plazas en azules y verdes, siendo las primeras para todo el mundo con un máximo de dos horas de estancia y las segundas, especialmente para residentes, que no tienen límite de estancia, y para coches de paso, que sólo pueden pasar en ellas una hora.

Pero este sistema plantea un fallo: los usuarios dejan el coche aparcado, por ejemplo, en una zona azul y se limitan a ir renovando sus tiques de dos en dos horas. Esto va contra el espíritu de la zona regulada, que debería obligar a los conductores a estar el menos tiempo posible aparcados y cambiar de sitio después de las primeras dos horas o irse de la zona. Para impedir esta práctica de aparcamientos repetitivos, el Ayuntamiento quiere que, una vez superado el primer plazo de estancia, no se pueda volver a aparcar en un radio de 250 metros a la redonda en, al menos, cuatro horas.
El director de Movilidad de Madrid, Javier Conde, explica que se pretende “desincentivar el ir al trabajo con el coche, dejándolo más de dos horas en una plaza". Para lograr este objetivo, es necesario cambiar los parquímetros que festonean las aceras de la ciudad. Los actuales expiden los tiques con sólo echar el dinero correspondiente, pero no pueden discriminar si el usuario saca su primer tique o si está repitiendo. Para que puedan hacer esta discriminación, los parquímetros deberán ser renovados. Se habla ya de un nuevo modelo que llevará teclado para que los usuarios introduzcan la matrícula de su coche. Además, tendrán que llevar un módem para comunicarse con una base de datos central. Esta base, con todas las matrículas, impedirá que un parquímetro expida un tique para un coche antes de las cuatro horas de rigor.Este nuevo modelo de expendedor deberá sustituir a los 2.200 aparatos distribuidos por todo Madrid. Sin embargo, la sustitución no empezará hasta que no esté en vigor la nueva regulación.La idea de modificar el sistema de aparcamiento no ha gustado nada a la oposición municipal, especialmente al Grupo Socialista, que ya ha presentado más de 60 enmiendas a la ordenanza de tráfico.
Para los socialistas, el Ayuntamiento debería esperar a que el Congreso de los Diputados apruebe los reglamentos de circulación derivados de la nueva Ley de Tráfico, pues deberán estar por encima de las ordenanzas locales.
También se quejan en el PSOE de la falta de consenso que tiene esta nueva regulación de Madrid y se oponen a cambios como el de los parquímetros. Denuncian, además, que la ordenanza reducirá el número de plazas para residentes, que ahora son el 75 por ciento.
Tampoco están de acuerdo con la posibilidad de que las motos puedan aparar sobre las aceras de la capital, sobre todo, teniendo en cuenta que el Tribunal Supremo ha dictaminado que no deben hacerlo. En un intento más por evitar la entrada de coches particulares a Madrid, el gobierno de esta comunidad ha decidido extender sus abonos del transporte público hasta las provincias de Ávila y Segovia. Se intenta con esto que los segovianos y abulenses que van a trabajar a Madrid puedan hacerlo con más comodidad en autobús o tren.