Madrid penaliza, de nuevo, el uso del coche privado

Necesitar el coche privado y trabajar en Madrid es "un infierno". Un infierno que el transporte público, por mucho que se empeñen el Consistorio y la Comunidad de Madrid, no logra solucionar. Y, para agravar aún más la situación de los conductores que necesitan el coche privado, se alían com el Ayuntamiento las nuevas tecnologías en forma de parquímetros más exigentes e inteligentes.

El Consistorio de la capital española acaba de aprobar una modificación en los parquímetros de la ciudad que permitirá que estas máquinas almacenen las matrículas de los vehículos. De esta forma, los usuarios no podrán aparcar en el mismo barrio durante periodos superiores a cuatro horas; así, según el Ayuntamiento, se fuerza a que los usuarios muevan los automóviles y no acaparen las plazas de aparcamiento reservado. En las próximas semanas se empezarán a montar módulos GPRS y nuevos teclados en los 2.200 parquímetros de Madrid. Entre las nuevas funcionalidades del aparato se encuentra el registro y almacenamiento de la matrícula del vehículo, cuyo conductor tendrá que teclear la identificación del coche y pagar la tarifa correspondiente antes de retirar el ticket.
Pues bien, si el usuario quiere prolongar su estancia, podrá hacerlo una sola vez. Después, no se emitirán más tickets desde esa máquina y habrá que cambiar de barrio el coche. Ningún parquímetro de ese barrio registrará de nuevo la placa identificativa durante el mismo día.

La técnica es sencilla, pero sofisticada. Como el parquímetro está localizado por GPS, sabe en qué barrio se está realizando la operación. Así, coteja la matrícula introducida con las que constan en un ordenador cenctral (conectado por modem). Si descubre que esa matrícula ya ha aparcado antes en su zona geográfica (barrio) le negará el tiquet. Sencillo, pero muy avanzado. El Consistorio asegura que no se trata de un “castigo" al uso del vehículo privado, porque la gestión de los parquímetros “es deficitaria". La única función del sistema es, explican, evitar que un mismo coche ocupe una misma plaza durante una jornada.
Lo importante sería fomentar el transporte público para ayudar al conductor a no tener que "pelear" con los parquímetros. Sin embargo, ese refuerzo del transporte no es palpable en Madrid. Además, tampoco se ha pensado, por ejemplo, en aparcamientos disuasorios en las afueras de la ciudad para las personas que viven fuera de la capital, pero trabajan en el centro, y necesitan el coche. Esta medida pretende, en palabras de Ruiz Gallardón, “regular el tráfico y conseguir la rotación de vehículos". En marzo de 2006 se pondrá en funcionamiento esta modalidad de parquímetro coincidiendo con la ampliación de más zonas verdes y azules en la capital. Los barrios que estaban a salvo dentro del perímetro de la M-30 pasarán a estar bajo el “influjo" de la zona de estacionamiento regulado.