Lotus planea su resurrección

Cansado de pasar de manos, ahogado por los números rojos y a la espera de nuevos modelos, Lotus inicia una regeneración interna. Hasta ahora, según su director ejecutivo, la marca británica "no vendía coches, la gente los compraba", pero los tiempos cambian y la firma inglesa planea su reestructuración.

Hasta el nuevo director ejecutivo de Lotus, Terry Playle, ha admitido que la situación de la firma británica es "un completo desastre". Para este año sus pérdidas se elevarán a 68,8 millones de euros y sus ingenieros no han podido resolver los problemas en la línea de ensamblaje del Opel Speedster y del Vauxhall VX220. Además, todavía no se han desarrollado los esperados sustitutos del Lotus Elise y del nuevo deportivo M250.

Según Playle, "antes de que se analice por qué la marca ha quebrado, Lotus siempre tiene un nuevo comprador", pero esta vez no será así: buscarán soluciones.

Por un lado, acaban de construir una nueva factoría para estimular su producción y conseguir fabricar 6.000 coches al año en vez de las 700 unidades que montan anualmente, pero su ambicioso plan tiene un punto débil: los trabajadores tienen que aprender las nuevas técnicas. Así, Lotus estudia distribuir a sus ingenieros y acercarlos a las líneas de montaje.

El baile de rumores sobre sus relaciones con su socio asiático Proton también enturbia el futuro de la marca. Algunos analistas aseguran que este fabricante de Malasia podría obtener las mejores piezas de Lotus y lanzarse al mercado mundial, una idea que ha puesto bastante nerviosos a otros fabricantes, que ya han amenazado a Lotus con dejar de utilizar sus servicios.