Los vehículos chinos tardarán en hacerse un hueco

Suponen una amenaza, pero relativa. Los expertos en automoción no creen que los fabricantes chinos lleguen a Europa y “devoren" el mercado gracias a los bajos precios de sus coches. El proceso será más gradual.

Las matriculaciones europeas, estables
Las matriculaciones europeas, estables

Pedro Nueno, profesor del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (Iese) y de la China Europe International Bussiness School en Shanghai, ha realizado un completo análisis sobre el presente y el futuro de la industria de la automoción. Su conclusión es clara: la llegada de los primeros vehículos chinos, que aterrizarán en breve en nuestro mercado, no tendrá “gran importancia a corto plazo". Así lo afirma en la entrevista concedida al diario “El Mundo".“Dentro de diez años habrá grupos automovilísticos chinos con una cuota de participación en el mercado mundial, pero su entrada no será arrolladora. Hoy, el mejor fabricante del mundo es Toyota, ya que empezó a trabajar hace décadas con el objetivo de ser lo que es actualmente", señala.Esto no significa que la industria occidental pueda bajar la guardia, ya que, como afirma Nueno, “China está destinada a ser el mayor mercado mundial de automóviles, tanto por crecimiento como por volumen. Sin embargo, hacer coches bien y venderlos es complicado", añade. Es cierto que grupos como Geely, Brilliance o SAIC tienen ambición para salir al extranjero y que cuentan con un fuerte apoyo para crecer en el mercado doméstico, pero en la industria de la automoción “lo que cuenta es hacerlo mejor que los demás y en Europa hay un nivel de competitividad muy alto", según explica Nueno.El mayor atractivo de estos vehículos son sus bajos precios, aunque el profesor del Iese no cree que este factor sea definitivo para su éxito. Nueno asegura que los coches chinos tendrán que adaptarse a las normativas de seguridad y medio ambiente europeas y, además, los fabricantes tendrán que exportar –en un principio- toda su producción, lo que les obligará a subir los importes. También hay que tener en cuenta que su venta en Europa dejará unos exiguos márgenes de beneficio a los distribuidores.

Así, no es probable que representen una amenaza para la industria occidental, cuyo principal problema, según Nueno, es su mala gestión. “El sector atraviesa tiempos difíciles y hay que ajustarse a la realidad", apunta. El profesor del Iese también ha analizado la situación de las automovilísticas afincadas en España, que no pasan por su mejor momento. Sin embargo, aún hay sitio para la esperanza, pues no han perdido su competitividad. “La industria española de la automoción ha hecho los deberes en los últimos años, mejorando los índices de productividad y desarrollando una mayor flexibilidad laboral, lo que hay que agradecer, en buena medida, a los sindicatos", asegura.

Nueno cree que hay una buena base para construir coches, aunque las administraciones deberían jugar un papel mayor. Tendrían que llamar a la casa matriz para ofrecer instrumentos que faciliten su actividad: “No se trata tanto de ofrecer subvenciones como de ser ágiles a la hora de aportar soluciones", concluye. General Motors ha llegado a un acuerdo con el constructor chino Chery Automotive que, de forma definitiva, pone fin al litigio entre ambas marcas. GM acusó a Chery de copiar el diseño del Chevrolet Matiz en el Chery QQ, por lo que inició acciones legales para impedir a la compañía asiática vender su modelo en varios mercados. Tras el pacto, ambas empresas se comprometen a no iniciar más acciones legales entre sí.Además de la “amenaza" de los fabricantes chinos, también existe el temor a las deslocalizaciones, que podrían llevar la fabricación de las grandes automovilísticas occidentales a territorio asiático. Según un estudio de PricewaterhouseCoopers LLP, las nuevas inversiones seguirán llegando a los países de la Europa del Este, pero pronto se trasladarán a Turquía y, más tarde, a China. Después, posiblemente pasarán a Rusia y a Ucrania.

Esta deslocalización no es un fenómeno “irreversible", según la patronal metalúrgica Confemetal, aunque sí deben darse algunos cambios para que no siga avanzando. Entre las medidas que propone la entidad se encuentra una fiscalidad “adecuada", pues el gravamen medio español sobre las sociedades, que llega al 35 por ciento, “perjudica las posibilidades de atraer inversiones y expulsa empresas de nuestro país".

La patronal aboga por dar facilidades para la compensación de pérdidas y por un mayor grado de armonización fiscal. También es partidaria de aplicar criterios de flexibilidad en el trabajo, fomentar el gasto en I D, incentivar un marco normativo que favorezca la innovación y dar vía libre a las iniciativas empresariales.

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