Los servicios de emergencia en S.O.S.

Coches cada vez más resistentes, cristales irrompibles, airbags que rodean el cuerpo... Los vehículos se transforman en cápsulas de seguridad para proteger a sus ocupantes, pero, en caso de accidente, también pueden convertirse en una jaula que encierra a los heridos.

Atentado en Atocha: Madrid, en jaque.
Atentado en Atocha: Madrid, en jaque.

En un futuro, no muy lejano, los coches se aparcarán solitos en la cuneta si ven que el conductor no se encuentra bien. Cuando se produzca un accidente, el propio vehículo se encargará de llamar a los servicios de emergencia y contarles qué ha pasado y cómo están los ocupantes. Incluso les facilitará sus historiales médicos. Pero, hoy en día, la realidad es muy distinta: “Los ingenieros no son los que van a rescatar a los heridos", se lamenta uno de los bomberos de Madrid, el sargento Daniel Villar del Pablo. Algo pasa en nuestras carreteras. Según comenta el RACC Automóvil Club, en España la probablidad de morir en un accidente de tráfico es más elevada que en el resto de Europa. Tan sólo si lográsemos que los médicos llegasen al lugar del accidente, se reduciría en un 50 por ciento las muertes. Pero dejemos las frías estadísticas. La Fundación ADA ha reunido en Madrid a aquellos que, día a día, luchan contra el crono para salvar a los accidentados. Ellos, en primera persona y sin tapujos, nos señalan los problemas a los que se enfrentan. Veinte minutos: éste es el tiempo clave para salvar la vida a un herido en carretera. De hecho, dos tercios de los muertos en accidentes de tráfico fallecen en esa escasa media hora que sucede a los accidentes. Hay que llegar cuanto antes al lugar del siniestro, pero ¿a dónde?La propia DGT llega a preguntarse si, en realidad, ¿está todo bien coordinado? En teoría, tendrían que tardar entre 1 y 10 minutos en localizar dónde se ha producido un accidente. Sin embargo, muchas veces ese tiempo se dispara. El 112 –el teléfono de emergencia- ha logrado reducir los tiempos. Sin embargo, todavía tiene mucho que mejorar. Por ejemplo, no tienen personal capaz de antender en diferentes idiomas a aquellos que llaman. El dato puede parecer baladí, pero no olvidemos que este teléfono es una iniciativa europea y que por nuestras carreteras circulan cada año 20 millones de vehículos de otros ciudadanos de la UE.

El subdirector general adjunto de Circulación de la DGT, Federico Fernández Alonso, nos ha reconocido que, detrás, existe un importante problema de coordinación administrativa. Los fabricantes ya han dado luz verde al proyecto E-Call, un dispositivo que permitirá a los coches avisar a los servicios de emergencia en caso de accidente. Están dispuestos a ofrecerlo de serie en los coches, pero los distintos países tienen que poner a alguien al otro lado del teléfono. Según nos comentan, sólo Filandia se ha comprometido a atender estas llamadas. El proyecto exige la firma de todos los países de la Unión. En caso de España, además, tendríamos que llegar a un acuerdo entre las diferentes Comunidades Autonómas. En caso de accidente, los bomberos no sólo se tienen que enfrentar al crono, también al propio coche. No hace tanto tiempo, se tenían que enfrentar con cizañas o con simples gatos hidráulicos a vehículos cada vez más resistentes. Era como intentar sacar a un herido con abrelatas. En las jornadas organizadas por ADA, un sargento del cuerpo de Bomberos de Madrid ha pedido a los fabricantes que no les dejen a un lado: necesitan saber cómo evolucionan los coches para poder actuar con diligencia. También hemos querido saber la opinión de los familiares de víctimas de accidentes de tráfico. Según nos comentan desde Stop Accidentes, en todo el sureste de la Comunidad de Madrid sólo hay un único parque de bomberos (situado en Arganda del Rey). Sus trabajadores tienen que controlar 968 km2. Obviamente, no llegan a todas partes y algunas veces pasan más de 40 minutos hasta que se presentan en el lugar del siniestro. Cada hora, 12 personas resultan heridas en nuestras carreteras. Cada día, mueren en accidente 15 personas. Cada jornada, tienen que cerrarse más de 12 vías durante unos 500 minutos por culpa de un accidente. Es una auténtica sangría para la que, en muchas ocasiones, tan sólo tenemos “tiritas".Los servicios de emergencia tienen un duro trabajo por delante. En 2002, el SAMUR contaban con 52 equipos (todos ellos formados por 1 médico, 1 enfermero y 3 oficiales); disponía de 17 vehículos y tenía el respaldo de 1.300 voluntarios. Por delante, se encontraban los cientos de kilómetros de las carreteras de Madrid y mucho, mucho trabajo: en dicho ejercicio, atendieron más de cien miel emergencias.

En sólo un año, un atentado y dos incendios han puesto en jaque a Madrid. El pánico se extiende enseguida a la carretera y, si vas al volante, corres más peligro. ¿Cómo actuarías en estas situaciones? ¿Funcionan correctamente los servicios de emergencia? ¿Sabrías qué hacer si tu coche se incendia, se inunda o se queda bloqueado en un paso a nivel?
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