Los jóvenes, sin cinturón y sin casco

La Fundación Winterthur ha presentado hoy las conclusiones de un estudio de Educación Vial desarrollado con alumnos de la ESO. Sus resultados demuestran la falta de responsabilidad de los jóvenes españoles: mientras 4 de cada 10 aseguran usar el cinturón “sólo a veces", casi un 30 por ciento reconoce circular frecuentemente en moto sin casco.

Los jóvenes, contra la siniestralidad al volante
Los jóvenes, contra la siniestralidad al volante

El aprobado tampoco ha llegado esta vez en el examen de junio. Los jóvenes españoles vuelven a suspender en la asignatura de seguridad vial, según revela esta misma mañana el informe “Caminar, Conducir, Convivir", presentado en Madrid por la Fundación Winterthur.Durante más de tres años, más de 150.000 alumnos de la ESO de Madrid, Andalucía, Cataluña y Valencia han recibido 4.800 sesiones educativas presenciales en las aulas de cerca de 1.000 centros escolares. Las conclusiones han sido evidentes: a pesar de que la todos reconocen los factores de riesgo en carretera (el alcohol y las drogas, el exceso de velocidad y las no utilización del cinturón, por este orden), la mayoría de jóvenes sigue incumpliendo las normas de tráfico.Las encuestas confirman que hasta un 37 por ciento de los alumnos asegura usar “sólo a veces" el cinturón de seguridad (un 5 por ciento, “nunca"), mientras que 3 de cada 10 jóvenes revelan que circulan en moto frecuentemente sin casco (un 12 por ciento nunca se lo pone).Hay conductas de riesgo que salen incluso peor paradas. Según la Fundación Winterthur, hasta un 63 por ciento de los jóvenes españoles confirma que “sólo a veces" cruza la calle por los pasos de peatones. Un 11 por ciento atraviesa la calzada por el primer tramo que encuentra.El estudio, no obstante, reparte, y mucho, la responsabilidad de este tipo de conductas. Los alumnos encuestados vuelven a confirmar que el 27 por ciento de los padres no respeta habitualmente las normas de tráfico, mientras que un 34 por ciento de los jóvenes cree que los policías no contribuyen a prevenir los accidentes.Más del 70 por ciento de los alumnos encuestados considera que la construcción de más párkings y más zonas peatonales mejoraría sensiblemente el tráfico de las grandes urbes. Más de un 50 por ciento cree que con el aumento del número de policías y de carriles para autobús se conseguiría el mismo efecto, mientras que sólo un 49 por ciento apuesta por una reducción en el número de automóviles. La Fundación Winterthur considera que las conclusiones de su informe demuestran claramente que la implantación de una asignatura de Educación Vial en los colegios e institutos es “urgentemente necesaria".Para la Fundación existen tres caminos para luchar contra la lacra de la accidentalidad: el endurecimiento de las leyes, la sensibilización a través de campañas y la educación vial. “Estos tres caminos deberían ir en paralelo. Sin embargo, mientras que en los dos primeros se ha progresado de forma notable gracias al esfuerzo continuado de las administraciones públicas, la educación vial no ha recibido aún la atención que merece", asegura el director de la institución, Giuseppe Gamucci.El informe concluye que, aunque el 53 por ciento de los alumnos manifiesta sentir miedo a sufrir en el futuro algún accidente de circulación, los jóvenes sólo cambian de actitud temporalmente, incluso cuando un amigo o conocido ha sufrido un accidente. “Es más, cuando son ellos los que padecen el siniestro, tras un período de prudencia y sensatez, acaban volviendo a cometer los mismos errores e infracciones".