Los ingenieros, ilusionados con los coches "digitales"

Los ingenieros de automoción celebran estos días el Congreso Mundial de la sociedad que los agrupa a escala internacional, la SAE. En estas reuniones se ha puesto de manifiesto el interés que los diseñadores y creadores de coches tienen en los equipos telemáticos a bordo de los vehículos. También se ha puesto sobre la mesa una cuestión capital: ¿qué quieren realmente los compradores para sus coches?

Los ingenieros, ilusionados con los coches "digitales"
Los ingenieros, ilusionados con los coches "digitales"

Paralelamente al congreso de la SAE, se desarrolla una conferencia que recibe el nombre genérico de "Coche Digital". Es parte del programa principal, pero ha levantando tanta expectación que 5.000 personas pasarán por sus simposios y exhibiciones en el Cobo Center de Detroit.

En este encuentro, ingenieros de todo el mundo discuten el presente y el futuro de la telemática a bordo de los coches, esa mezcla de técnica y diseño que permite hablar por teléfono, navegar por Internet o utilizar el correo electrónico desde el vehículo.

Los ponentes tienen una discusión fundamental: ¿qué quiere el cliente y por qué está dispuesto a pagar?

Saben que el crecimiento potencial de la industria de la telemática llevará a una facturación de 7.000 millones de dólares, unos 12.600 millones de pesetas en 2006. Saben también que estos equipos y servicios permiten a los conductores prevenir accidentes, enviar correos electrónicos o reservar entradas para el cine sin salir del coche.

Sin embargo, después de los seis años de investigación en este campo que lleva OnStar, el servicio pionero de General Motors, son muy pocas las empresas que ganan dinero con este tipo de ofertas.

Se impone pues analizar las necesidades reales de la gente y saber qué es lo que quieren tener en su coche.

El precio, fundamental
Parece claro que el que se compra un coche de lujo no pone reparos a la hora de añadirle estos dispositivos de comunicación. Sin embargo, el problema son los compradores medios, que no están dispuestos a pagar tanto dinero por cosas que después posiblemente no utilicen. Al menos, así lo cree Aldo Morri, consultor de Strategis Group, una consultora con sede en Washington especializada en automoción.

Así, la lucha por abaratar costes resulta fundamental en esta carrera. En Mercedes lo tienen claro y tratan de recortar los gastos de sus procesos de producción a la hora de fabricar el U-Connect, su modelo propio de telefonía celular para los coches.

En el mismo sentido avanzan las firmas que desarrollan tecnología de manos libres para móviles. Necesitan reducir sus precios para extender los equipos a toda la industria.

En lo que se refiere a acceso a contenidos multimedia online, los fabricantes avanzan paso a paso, con cautela. Ford está ultimando el lanzamiento de su portal Wingcast, en colaboración con Qualcomm, para dotar a sus coches de acceso a Internet y servicios de seguridad y localización. En Ford creen que este tipo de oferta les reportará mucho dinero. Sin embargo, el jefe del proyecto, Harold Kodesh, asegura que tendrán que trabajar muy duro para conseguirlo porque el producto en sí tiene "poco glamour".
De cualquier forma, Kodesh considera que tiene futuro, porque "el que está conectado en casa quiere estarlo en el coche".

La crisis que vive el sector afecta notablemente a los fabricantes de estos equipos accesorios. De hecho, en el encuentro de Detroit sólo están presentes dos de los 50 primeros proveedores de equipamiento para automoción de Estados Unidos. Los demás no han querido gastarse el dinero que cuesta montar un stand en la conferencia.

Aun así, los vaticinios son optimistas. En 2015, la mitad de los coches dispondrá de conexiones telemáticas y ya en 2006 un tercio de los que se vendan las llevarán.

El futuro en esta área se muestra como un camino duro, pero lleno de ilusión para los que trabajan en el desarrollo de nuevas técnicas.