Los fabricantes europeos ven las orejas al lobo

La crisis de la automoción norteamericana ha saltado el charco y ya está en Europa. Los descensos de ventas que acompañaron el final de 2000 ya predecían el inicio de una crisis que ahora es una realidad.

General Motors y Ford se apresuraron a reestructurar sus ramas europeas, con fuertes recortes en plantillas y producciones. Lo mismo estaban haciendo en Estados Unidos, imitados a su vez por el resto de competidores, algunos en graves problemas, como Chrysler.
Ahora son las marcas europeas las que tratan de levantar diques para frenar la inundación. Las ventas caen y hay que tomar medidas.
Algunos analistas, como John Lawson, de Schroder Salomon Smith Barney, de Londres, vaticinan claramente un retroceso en las ventas y una caída en el sector.
Otros expertos consideran que el batacazo en Europa no será tan fuerte y sólo se producirá un reajuste de producción que aliviará los excedentes que tienen las compañías. Además, el continuo crecimiento de coches Diesel permite ser un poco optimistas.
Sea como sea, las marcas europeas no se quieren pillar los dedos; empiezan a cubrirse las espaldas y aceleran sus nuevas estrategias comerciales.
En el grupo PSA (Peugeot-Citroën) se apuesta ciegamente por el Diesel y los coches de gran producción. El renacer de la marca Citroën hace pensar que este grupo capeará el temporal. En Volkswagen, también se vive un momento que no asusta. Su táctica de plataformas comunes parece ser una buena solución que permite a la empresa recortar notablemente sus gastos. Además, sus coches han crecido en prestaciones y equipamiento, con lo que están ganando clientela que antes se fijaba en marcas más prestigiosas.
Algo parecido sucede con BMW, acomodada en un sector del mercado que busca alta calidad sin pagar precios excesivos. Después de soltar el pesado lastre de Rover, la compañía alemana ha enfilado un rumbo mucho mejor que el anterior. Para este año esperan aumentar sus ventas, lo que demuestra la validez de la estrategia de nichos: fabricar coches dirigidos a sectores minoritarios del mercado, como el Z8, el X5, etc.
Renault se enfrenta a las vacas flacas pegando fuerte. Ha decidido reformar completamente su imagen pública haciendo hincapié en lo exclusivo y sofisticado de sus diseños. "Creamos automóviles", dice su nuevo eslogan publicitario. Con este movimiento, Renault se lanza sobre esa parte del mercado ávida de novedades, un tanto inconformista y que busca coches que no tengan nada que ver con lo tradicional. El Scénic es el primer paso de una carrera que este año tendrá un jalón fundamental, el Avantime.
Peor lo tiene Fiat, que vive pendiente de lo que haga General Motors, su nueva aliada. El premio Coche del Año para el Alfa 147 supone un buen puntal para sus ventas, pero los coches Fiat viven un momento desconcertante. Su estrategia ha sido un tanto titubeante, con complicadas incursiones en mercados emergentes. Para algunos analistas, como los del Financial Times, el problema de la casa italiana sirve de paradigma para el de toda la industria europea: el crecimiento del volumen de ventas y la lucha por las economías de escala no significan lo mismo que obtener beneficios.
Incluso las siempre eficaces compañías japonesas están teniendo problemas en Europa. Sus divisiones pierden dinero.
2001 será un año complicado para la industria. Deberá afrontar el posible fin del sistema de venta a través de concesionarios exclusivos, lo que debería significar más ventas, aunque también menos márgenes comerciales. Los expertos consideran que es fundamental una buena panoplia de modelos Diesel para no sufrir demasiado la crisis. Aun así, todos seguirán aquejados del mismo mal: demasiada producción para tan poco demanda.

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