Los fabricantes defienden los talleres autorizados

Los fabricantes de coches se muestran inquietos ante la inminente puesta en marcha del nuevo reglamento de distribución. Según afirman, si se liberaliza el servicio de post-venta y se permite que cualquier taller se haga cargo de la reparación de cualquier vehículo, Mario Monti habrá condenado a muerte a muchas marcas.

Aumentarán los precios, bajará la calidad, las inversiones se frenarán, cambiará la fabricación de los coches, se despedirá a gente... Los constructores pintan un panorama casi apocalíptico, si sigue adelante la reforma de la ley de distribución que defiende Mario Monti, el comisario europeo de la Competencia. Eso sí, todos coinciden en señalar como la mayor catástrofe la pérdida de los servicios de post-venta y de reparación.

Según el presidente de DaimlerChrysler, Jürgen Schrempp, no se puede obligar a las marcas a decir a sus clientes "hasta luego, nos volveremos a ver cuando compre otro coche". Por un lado, los fabricantes no podrán asegurar la reparación de sus vehículos, pero, además, perderán una información muy valiosa a la hora de reparar los mismos y fabricar futuros modelos.

Es más, la nueva normativa abre la posibilidad de que los distribuidores subcontraten servicios de reparación, lo cual haría más vulnerables a las marcas. Los talleres se podrían expandir y "convertirse en una especie de King Kong", apunta William Helfer, consultor de Urban Science.

La solución no parece fácil, ya que, si favorecen a alguna cadena de talleres frente a otros, la Comisión Europea podría acusarlos de favoritismo y de obstaculizar la libre competencia.

Algunas marcas, como Audi, ya han empezado a buscar alternativas. Así, el pasado mes la firma alemana creó una especie de comisión para valorar las reparaciones de los distintos talleres.