Los fabricantes de coches norteamericanos podrían enfrentarse a querellas criminales por fallos en sus vehículos

Después de la gran polvareda levantada por los neumáticos defectuosos de Firestone que montaban los Ford Explorer, los legisladores norteamericanos quieren endurecer los castigos que se imponen por estos fallos. Podrían ser incluso penas criminales.

La industria se ha movilizado rápidamente y trata por todos los medios de frenar la iniciativa legal que incluye la consideración de criminal para estos casos.
La llamada "iniciativa McCain", por el senador que la ha promovido, prevé penas de hasta 15 años de cárcel para los responsables de la distribución de vehículos que den lugar a accidentes graves o violen las normativas de seguridad dictadas por la ley.
Se espera que este reglamento sea aprobado por el Senado de los Estados Unidos la semana que viene, una celeridad que ha espantado a los constructores.
Los consumidores y Public Citizen, una poderosa asociación de ciudadanos, apoyan sin fisuras la "iniciativa McCain". Aseguran que los fabricantes de coches trabajan en la sombra para modificar a su antojo las normativas legales.
Por su parte, los responsables de la industria insisten en denunciar la excesiva celeridad de este proceso legislativo. Además, consideran que no se puede culpar a nadie por un fallo que no conoce. Quieren decir con esto que si los vendedores desconocen los fallos, no son culpables de nada.